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DESPEDIDA

Adiós a los jesuitas y toma de posesión del rector del templo


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Daniel Turmo (rector) y José Ramón Villobas se hacen cargo de la iglesia



J. O.
02/07/2019

HUESCA.- Los jesuitas han dicho adiós a Huesca cerrando una presencia de más de cuatro siglos. El pasado domingo, los religiosos de la última comunidad de la capital oscense desarrollaron en San Vicente el Real sus postreras labores pastorales y una misa presidida por el obispo, Julián Ruiz Martorell, fue el marco del relevo en el templo, con la toma de posesión de su rector, Daniel Turmo, quien junto con José Ramón Villobas se encargará de mantener abierta al culto la iglesia del Coso Alto y la tarea pastoral en el mismo.

En la celebración, participaron tres de los jesuitas que han mantenido la comunidad de la Sociedad en la capital oscense en los últimos años: Fernando de Lasala, Luis Añorbe y Millán Arroyo.

Durante su homilía, el prelado subrayó la entrega y el talento con el que los jesuitas han servido en la iglesia oscense y les hizo llegar la gratitud de la Diócesis. Encomendó a los dos sacerdotes diocesanos la tarea pastoral en San Vicente y llamó la atención sobre el papel de la los laicos en el futuro del templo.

La celebración incluyó algunos gestos simbólicos de toma de posesión del rector, Daniel Turmo, con una breve procesión con el obispo y el superior de los jesuitas, Fernando de Lasala, para hacer cesión del confesionario, la capilla del Santísimo y el presbiterio, donde el rector tomó asiento en la sede. Además, el obispo le hizo entrega del evangeliario, que hace referencia a su labor pastoral.

Tras la celebración, sobria y emotiva, el obispo, Daniel Turmo y José Ramón Villobas saludaron uno a uno a los asistentes, que aprovecharon también para profesar agradecimiento y un último adiós a los jesuitas, que marchan a nuevos destinos en Zaragoza y Gandía.

En las últimas semanas ya se habían producido algunos actos de despedida, como la visita de la comunidad al Ayuntamiento o una actuación de la coral Diego Pontac, que culminaban el que ha sido una larga despedida desde que a finales del año pasado la Compañía de Jesús anunció que debido a la falta de vocaciones ponía fin a su presencia secular en la ciudad.

El pasado viernes, la misa vespertina de la festividad del Sagrado Corazón ya fue el marco de la despedida litúrgica antes del relevo en la rectoría de la iglesia en la que se ha ubicado una lápida de mármol que deja constancia de la presencia de siglos de la Compañía en Huesca y del reconocimiento de la iglesia oscense por su labor.