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FOLCLORE

Enrique de Ossó, uno de los fundadores de Santa Cecilia, fallece en Huesca a los 79 años


Presidió la agrupación entre 1979 y 2011 y fue miembro de la Orquesta Sertoriana de Pulso y Púa



D. A.
09/07/2019

HUESCA.- El músico y folclorista Enrique de Ossó ha fallecido hoy en Huesca a los 79 años. Enamorado de la jota y la música, dedicó su vida a la Agrupación Santa Cecilia, de la que fue uno de sus fundadores en 1953 y presidente de 1979 a 2011, y la Orquesta Sertoriana de Pulso y Púa.

Nació en Quinto de Ebro, el destino quiso que siendo un niño trasladaran a su padre a Palma de Mallorca y, por eso, el primer folclore que aprendió fue el balear y en el colegio. El siguiente destino de la familia fue Huesca, ciudad a la que llegó con 10 años y en la que descubrió la jota, que le acompañó hasta el final.

La familia de Ossó se estableció en la calle Alfonso de Aragón, donde Enrique escuchaba cantar a Mari Amigot, que vivía enfrente de su casa. Su padre habló con ella para que le ensañara a bailar y con Mari dio los primeros pasos de la Jota de Antillón, y se incorporó al grupo de Educación y Descanso hasta su desaparición.

En aquellos años comenzó a compaginar el folclore con la música y lo hizo con Agustín Cuello, que le enseñó solfeo y bandurria. En esas clases descubrió al Cuarteto Oscense que formaban Antonio Zaragoza, Rogelio Adiego, Ramiro d’a Silva y el propio Cuello, despertando en él un gusto por la música al que dio rienda suelta en la Orquesta Sertoriana de Pulso y Púa a la que se unió en 1970, y en la que encontró, como el mismo dijo en alguna ocasión a este periódico, “otra manera de aprender y estar vinculado con la música en su sentido más amplio”.

Pero, sin duda, el folclore fue fundamental en su vida. En 1953, junto a otros compañeros, fundó la Agrupación Santa Cecilia, grupo que presidió en 1979 y 2011, y en el que desarrolló su faceta de bailador y tañedor.

A los 25 años dejó de bailar en los escenarios y, aunque volvió a hacerlo en ocasiones muy especiales y en familia, desde ese momento decidió vivir el folclore a través de la música.

Primer bandurria de la rondalla de los ‘cecilios’, adquirió gran experiencia impartiendo clases en la Escuela Municipal de Jota, primero ayudando a Agustín Cuello, y dos años después sustituyéndolo como profesor de guitarra primero y al poco tiempo también de bandurria.

Dedicó 36 años a la docencia, en los que enseñó todo lo que sabía, y también aprendió mucho de sus alumnos. Como el mismo reconoció, la experiencia resultó “enriquecedora y muy gratificante”.

Su pasión por el folclore se la trasladó a sus alumnos, y también a su familia. Su esposa Merche era la ‘mamá’ para los jóvenes del grupo y la que se encargaba del vestuario, sus dos hijas bailan y sus cuatro nietos también viven la jota con pasión, ya que para Enrique de Ossó,“la cultura tradicional de un pueblo sólo se conserva si se transmite a las nuevas generaciones”

Él lo hizo con los suyos, con los ‘cecilios’ y con muchos oscenses que pasaron por las aulas de la Escuela Municipal, y siempre encontró un hueco para compaginar el folclore con la Sertoriana.

Cercano, afable y con la sonrisa en los labios, Enrique de Ossó vivió por y para el folclore y la música y supo contagiar como nadie la pasión que sentía.

El funeral se celebrará este martes, a las 16:30 horas en la Basílica de San Lorenzo de Huesca.

Descanse en paz Enrique de Ossó.