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LA ENTREVISTA

Ricardo Gutiérrez Ballarín: "Las mujeres más cultas se encargaban de impartir la enseñanza"


El escritor oscense ha publicado este año Los inicios de la escolaridad obligatoria



ARNAU SUBIRÁ
10/07/2019

HUESCA.- Se podría decir que el pilar fundamental de la sociedad actual es su sistema educativo. Si no es la base más importante, al menos es un reflejo bastante objetivo de la realidad de una comunidad. En la Constitución Española se reconoce la educación como un derecho obligatorio, al menos hasta los 16 años. Sin embargo, en los primeros años de enseñanza primaria obligatoria, las condiciones en las que vivían los maestros eran más que cuestionables.

El oscense Ricardo Gutiérrez Ballarín ha publicado un libro que explica los primeros años de escolaridad obligatoria en el municipio de Agüero, y "las dificultades que tuvo que superar don Francisco -maestro del pueblo- para llevar a cabo la aventura de enseñar a leer a sus alumnos". Los inicios de la escolaridad obligatoria recopila una serie de ensayos publicados en las páginas dominicales de un periódico y documentados con unos papeles del siglo XIX, pertenecientes a don Francisco.

"Las páginas que yo recibí son una especie de diario en las que el maestro expone sus alegrías y tristezas en el cumplimiento de su deber como docente", explica el autor sobre la agenda que le sirvió de herramienta documental.

Gutiérrez Ballarín insiste que "este es un libro de gran interés para la educación provincial", ya que en él muestra de forma objetiva un suceso histórico para el gremio. La universalización de la educación pudo establecerse gracias al conde de Romanones, que promulgó la incorporación de un salario a los profesores y una ampliación de la edad escolar.

La mujer en la enseñanza "ha sido pionera en el trabajo fuera del hogar", pero siempre ha estado un escalón por debajo del profesor varón, al menos hasta que el Ministerio de Educación exigió la correspondiente titulación. "Las mujeres más cultas, en caso de sustitución o de que en los pueblos no se encontraran maestros, eran las que se encargaban de impartir la enseñanza", apunta el escritor.

En el libro, además, Gutiérrez Ballarín habla sobre la influencia eclesiástica en la educación, la inspecciones de esos años y la poca higiene de las escuelas.