print
 
SOBRARBE - SUCESO

Sigue sin conocerse el paradero de Jesús Ríos González, en el valle de Vió


El desaparecido portaba un teléfono móvil sin tarjeta, lo que abre una nueva posibilidad en la búsqueda



PABLO BORRUEL
08/08/2019

HUESCA.- Continúa la búsqueda de Jesús Ríos González, el hombre de 71 años de nacionalidad mejicana, desaparecido desde el sábado pasado en el valle de Vió, sin resultados positivos tras las labores realizadas por más de 400 personas entre profesionales, 20 unidades caninas y drones especializados de la Guardia Civil.

Según ha podido conocer este periódico, el desaparecido portaba un teléfono móvil sin tarjeta. Esto ha abierto la posibilidad a los agentes de tratar de buscar su paradero con herramientas de detección termográficas instaladas en los propios drones, pero por el momento no se han obtenido resultados satisfactorios ni indicios acerca de su paradero.

Fuentes de la Benemérita informan en un comunicado de prensa de que las tareas de búsqueda han comenzado este jueves a las 8:30 horas.

El dispositivo de este jueves ha estado coordinado por el capitán jefe de la tercera compañía de Graus y el teniente jefe de sección de Montaña, Arturo Notivoli, se ha compuesto por ocho especialistas de Montaña de la Guardia Civil de Jaca, Boltaña, Panticosa y Benasque, un perro de búsqueda de la octava Zona de la Guardia Civil con sede en Zaragoza, 11 agentes de Seguridad Ciudadana de la Compañía de Graus de los puestos de Fiscal, Boltaña, Graus y Benasque, 7 APN del Gobierno de Aragon, 9 voluntarios, 3 operadores de drones profesionales y 4 drones altamente equipados para búsqueda de personas desaparecidas de la Guardia Civil.

En el operativo de este jueves se ha incidido en la realización de forma continúa de rápeles por parte de los especialistas de montaña de la Guardia Civil y en zonas escarpadas, y se ha dividido el área de rastreo en ocho sectores, ampliando el radio de búsqueda en dirección Este, Oeste y Sur. 

Los drones de alta resolución han batido una amplia zona, llegando casi a las nueve horas de vuelo, con el consiguiente visionado de forma pormenorizada en un ordenador para ver al detalle cualquier tipo de indicio que pudiera haber en el terreno, aunque sin resultados.