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CONCIERTOS

Vhäldemar: Espada y brujería


El grupo cubrió la cuota heavy de las fiestas laurentinas



LUIS LLES
12/08/2019

HUESCA.- Las fiestas de San Lorenzo de este año pasarán a la historia como unas de las más inclusivas en lo que se refiere a ritmos, estilos y tribus diferentes. Entre los espacios públicos y los privados prácticamente está cubierta toda la paleta musical: este año hay pop, rock (en casi todas sus variantes), canción de autor, folclore, rap, trap, electrónica, verbena, groove, salsa, rumba, folk, pop urbano, reggaetón y prácticamente todo lo demás. Y, por supuesto, no podía faltar tampoco a la cita el heavy metal. El escenario de la Plaza de Navarra, identificado como "el de las peñas", acogió el sábado la actuación de Vhäldemar, grupo vizcaíno de power metal, una de las infinitas ramas del árbol genealógico del heavy metal. Un estilo con mucha testosterona que parte del metal clásico para llevarlo al terreno de la épica, de lo sinfónico, de las leyendas mitológicas y de ese género literario que se conoce como de "espada y brujería". Con referentes claros como Manowar, Helloween, Edguy o Blind Guardian, este grupo vizcaíno con más de veinte años de trayectoria ofreció una actuación vigorosa y vibrante, de un virtuosismo técnico exuberante, aunque quizá un tanto monocorde.

El público heavy acudió fiel a la cita, como suele hacer, y coreó algunos de los temas más conocidos de Vhäldemar, incluidos en sus cinco álbumes publicados, el último de los cuales, "Against all kings", fue el eje central de la primera parte de su actuación. Temas como "Metalizer", "Vulcano", "Howling at the moon" o el que da título al disco sonaron con una fuerza inusitada, contando con la enérgica voz de Carlos Escudero y con el formidable trabajo guitarrístico de Pedro J. Monge (a veces pareciendo imitar las fugas de Bach) como principales bazas. Por supuesto, no faltaron tampoco los temas de sus anteriores trabajos discográficos, como "River of blood", "Breakin´ all the rules" o "Metal of the World", y su actuación se clausuró con "Energy", uno de los temas que incluía su primer álbum, "Fight to the end" (2002), coreado a pleno pulmón por los fans de las primeras filas. Vhäldemar había desplegado todo su vigoroso poder metálico ante un público entregado.