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ALTO ARAGÓN - PROYECTO EMPRENDEDOR

Dos hectáreas de manzanos para poder vivir en las montañas


El proyecto Sobrarbe Emprende impulsa la creación de fincas experimentales de variedades autóctonas que demuestran que su cultivo puede ser rentable



ELENA PUÉRTOLAS
07/11/2019

HUESCA.- No son tan apetecibles a la vista como la manzana roja de Blancanieves, pero tras un primer mordisco... las manzanas heladas de Sobrarbe atraen por su dulzor. Su nombre no tiene que ver con el frío del Pirineo sino con que el azúcar que contienen se cristaliza y les confiere un aspecto de estar heladas. Es unas de las variedades autóctonas recuperadas en Sobrarbe, donde han apostado por el cultivo de la manzana de montaña en fincas experimentales, con el apoyo del proyecto "Sobrarbe Emprende" de la Comarca. La conclusión: con dos hectáreas de manzanos se podría vivir.

Directas a la mesa o transformadas en zumo para aprovechar toda la producción. Este es el último proyecto que están impulsando los productores, que suman unas cuatro hectáreas en Sobrarbe, y que ya han dado a probar en la Feria d"Agüerro (otoño), Follarasca, que se celebró por primera vez el sábado en Aínsa. Exprimieron zumo y lo sirvieron sin ningún proceso y, además, vendieron zumo pasteurizado en la misma feria para que pudiera conservarse.

Así lo explica Luis Lascorz, que cultiva 25 variedades en su finca, próxima al casco de Aínsa, donde analiza los resultados para apostar por unas u otras. También son productores Emilia Puyuelo y Juan García, impulsores de esta iniciativas, fruticultores y miembros de la Red de Hortelanos de Sobrarbe "Un Paso Atrás", desde la que apuestan por la recuperación de variedades locales. Tras hacer un curso de agricultura ecológica y conocer una experiencia en Lérida, propusieron un proyecto a la Comarca, que dio como resultado Sobrarbe Emprende en 2013. Se pusieron en marcha ocho fincas experimentales con manzanos, avellanos en Puértolas, frutos rojos en Pineta, nogales, judías en Buerba, en Arro y tomate en Aínsa.

Tras unos años de experiencia, Lascorz asegura que con dos hectáreas se puede vivir, se puede combinar con otro cultivo o al menos es un buen complemento a otra actividad. Han comprobado que en Cataluña venden manzana por encima de 1,80 el kilo al mayorista y hay que vender al consumidor entre 2 y 3 euros para ser rentable.

Luis Lascorz acaba de hacer la recogida y apenas le quedan unas manzanas heladas en los árboles, ya que es una variedad tardía que aguanta bien el frío y que puede mantenerse meses sin refrigeración. Sus cultivos son, además, ecológicos, igual que su ganadería de vacas de Raza Pirenaica. Con la misma filosofía que aplicó para recuperar una raza de vacuno que casi llegó a extinguirse, a través de la Asociación Asapi, ha trabajado para "rescatar una variedad autóctona", porque "se despreciaron sin valorarlas creyendo que lo de fuera era mejor". "Mi apuesta es por lo ecológico para, al menos, comer saludable y diferenciarnos. Además, tengo la satisfacción de estar haciendo una labor recuperando cultivos o razas de la zona", indica.

Lascorz tenía un manzano en una finca y un día se sorprendió porque vio que a sus hijos pequeños les encantaban aquellas manzanas que no habían probado nunca, mientras que apenas hacían caso a las de compra. "Pensé que era algo diferente y le empecé a dar un valor, porque además no había que tratarlo como a otros árboles comerciales. Además, coincidió con la recuperación de la Ferieta de Aínsa", recuerda Lascorz. Por ello, en torno al año 2001, se pusieron en contacto con el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (Cita), que entonces dirigía Ricardo Revilla, con la idea de multiplicar el árbol como en los viveros.

También colaboraron en la recogida de más de 40 árboles, que al llevarlos la Banco de Germoplasma, que gestiona el Cita, descubrieron que algunos eran similares pero que otros eran diferentes. "En cuanto a la manzana helada, que hay por otros sitios, en la fruticultura se tiende a valorar el exceso de azúcar (vitriscencia) como un defecto y para nosotros es una virtud porque es muy dulce y no está en el mercado" detalla Lascorz. También les sorprendió otra variedad que localizaron debajo de la Peña Montañesa, que produce frutos de medio kilo. En conjunto, tienen unas 40 diferentes.

Además, colaboraron en la recuperación de vides y parras, con el apoyo de personas mayores de Aínsa, ya que en la zona antaño hubo viñedos. Se llevaron 15 o 16, de las que nueve eran diferentes y dos de ellas prefiloxéricas.