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EN BUSCA DEL AGUA

El canal de Tamarite

Espectacular paraje por donde discurrían las aguas del canal.



Por José Antonio ADELL y Celedonio GARCÍA
14/03/2004

Así se llamó en un principio el actual canal de Aragón y Cataluña. Precisamente en el año 2006 se cumplirá el centenario de su inauguración por el rey Alfonso XIII.

En el año 1716 la sequía es pertinaz. En Binéfar la cofradía de Minerva carece de renta porque, tal como aparece en una de las visitas pastorales, la villa padece una gran miseria que no tiene ponderación... una sequía terrible... En el año 1755 ante la escasez de cosecha y granos para sembrar el rey distribuye trigo entre las diferentes poblaciones. En la relación aparecen Albelda, Tamarite, Pelegriñón, Rocafort, Fonz, Estadilla, Estada, Monzón, Conchel, Alfántega, Binaced, Esplús y Zaidín.

El largo camino hasta su construcción

En el año 1782 el ayuntamiento de Tamarite solicitaba al rey la construcción de un canal para paliar los efectos de la sequía. El Consejero Real Caballero Intendente de Aragón, Don Antonio Jiménez, fue quien solicitó al ingeniero Inchausti un estudio de viabilidad del proyecto.

El 1 de marzo de 1806 (un siglo antes de su inauguración) Don Francisco de Rocha, ante la muerte de D. Manuel Inchausti, presentó el trabajo sobre la construcción del canal:

Bajo cualquier aspecto que se mire este canal se presenta importantísimo; más si entre sus ventajas se destaca que ha de producir el riego en una vasta extensión de terreno hoy seco y despoblado, pero de tal bondad, que obliga a muchos labradores a dejar su habitación y familia en lugares cuatro o cinco horas distantes de él, que los atrae y empeña a regarle con sus sudores y a aventurar sus simientes, sus penosas fatigas e incomodidades, a la contingencia de la lluvia.

Tardarían muchos años en iniciarse las obras. Práxedes Mateo Sagasta, en su visita a Binéfar en el año 1890, prometía que con la vuelta del partido liberal al poder el canal se construiría a costa del Estado. En el año 1891 se declararía caducada la concesión del canal. Volvieron al poder los liberales con Sagasta, como presidente de gobierno, y con Segismundo Morte, como ministro de Fomento. Morte visitó la Litera.

Dos importantes mítines, con gran participación, simbolizarían un clamor por el canal. Uno en Tamarite, en 1892 y, otro, cuatro años más tarde, en Binéfar.

La Cámara Agrícola del Alto Aragón, cuya presidencia ostentaba Joaquín Costa, convocó un mitin en Tamarite el 29 de octubre de 1892. El día amaneció lluvioso, a pesar de lo cual el público abarrotó el paseo. Entre los oradores destacaría Joaquín Costa, quien recordó la necesidad del agua para matar el hambre.

El 9 de agosto de 1896 se celebró en la actual plaza de la Litera de Binéfar un mitin en que, según las crónicas, asistieron diez mil personas. El enviado de El país, periódico leridano de aquellos años escribía:

Nuestro descorazonamiento subió de punto al llegar al término de Binéfar, cuyos caminos, atajos y veredas que a la villa conducen, se veían cruzados en aquellos momentos por miles de personas que se dirigían al meeting, con la esperanza de que de él habían de obtener inmediatamente lo único que anhelan, pan y trabajo, con que satisfacer las necesidades imperiosas de la vida. Aquellos rostros enjutos, flacuchos, de tez morena y tostada por el sol, surcados de arrugas, a través de las cuales se lee la desesperación que la idea del hambre y de la miseria producen, daban al propio tiempo que espanto gran conmiseración.

Tras este mitin el Estado decidió encargarse directamente de la construcción del canal. El primer proyecto discurría más al Norte que en la actualidad. Después de construirse cinco o seis kilómetros, se anuló y se rectificó el trazado. Algunos terratenientes de la época no vieron con buenos ojos el canal. Sucedió lo mismo unos años antes con la construcción del tren que debía pasar por Tamarite, pero los caciques locales se negaron. Cuentan que el ingeniero responsable de la construcción, enfadado, dijo: “Pues ni el humo veréis”. Y así fue. El tren pasó por Binéfar, y esta población inicio su expansión demográfica y económica en detrimento de Tamarite.

Coplillas alusivas

Lo que para el pueblo era progreso, ellos consideraban que sería perjuicio. Esta coplilla que se cantaba en Azanuy alusiva al tema es bien significativa:

Diuen que no se ferá
el canal de la Llitera
perque no vol firmá
el señorito de Codera.

La oposición de estos terratenientes provocó diversos retrasos en las obras:

El canal de Tamarite
ni se ha hecho ni se hará
porque los ricos no quieren
que los pobres coman pan.

No todo el mundo comprendió en su momento la importancia de su construcción:

En todos los pueblos
reina gran confusión,
nos han hecho el canal
“pa” pagar la contribución.

Fueron muchas las personas empleadas en la construcción del canal:
Nuestro canal de Aragón,
a cuantos vagos mantienes,
podrías estar bien limpio,
pero que sucio te tienen.

También aparecen diversos empleados:
Nuestro canal de Aragón,
a cuantos vagos mantienes,
unos por las oficinas,
otros por los terraplenes.

Antes de su inauguración visitó las obras el Conde de Romanones:
Se inauguró el canal
con muchos sudores
y el Conde de Romanones
se mojó los pantalones.

A la Virgen de la Piedad, en Almunia de San Juan, y a la Virgen del Patrocinio, en Tamarite, se les encomendaba la protección del canal:
La Virgen del Patrocinio
le dijo a la de la Piedad:
tenemos que bendecir
nosotras dos el canal.

La inauguración por el rey Alfonso XIII

Tras haberse encargado el Estado directamente de la construcción, en el mes de marzo de 1905 se ensayaron dos tramos con resultado positivo. En los setenta kilómetros construidos se hicieron obras espectaculares como el sifón del Sosa, el de Albelda o el acueducto de Perera.

Al año siguiente, el rey Alfonso XIII los inauguraría oficialmente. A las siete de la mañana del 2 de marzo llegó a la estación de ferrocarril de Monzón. Acompañado de su comitiva, se dirigió al sifón del Sosa, uno de los mayores del mundo en su época. Allí estaban esperándole multitud de personas, que irrumpieron en aplausos tras ser accionada la compuerta, y el agua, después de recorrer 1.700 metros, apareció de nuevo. El fotógrafo del ABC, Goñi, en un descuido, se cayó al agua y el rey hizo un jocoso comentario:

- ¡He ahí un fotógrafo hidráulico!

Después se dirigió al lugar al lugar en el que se bifurcaba el canal de Zaidín, donde también accionó las compuertas. Más tarde llegó a San Esteban de Litera, allí visitó la finca del marqués de Soto Hermoso, admiró el acueducto de Perera y comió al aire libre con setenta invitados oficiales.

Por la tarde se dirigió a Binéfar, cuyas ventanas aparecían con colchas y tapices. El pueblo vitoreó al rey y se soltaron palomas desde el Círculo Canalista.

Desde Binéfar se desplazó a Binaced para inaugurar los riegos en la toma de aguas de Alvarado. Al llegar cerca de Alfages el rey mandó detener el automóvil y se dirigió a una joven que le aclamaba. Era Joaquina Cardil, de casa “la Rosa”. Alfonso XIII, que contaba con 20 años, quedó prendado de la belleza de aquella mujer y así se lo manifestó. El rey le invitó a subir al vehículo, pero ella, agradeciendo tal cortesía, no aceptó.

Sin embargo, Joaquina aprovechó la oportunidad para pedir al monarca que pudiera regresar su novio, José Abizanda, de casa “Chalán”, que se encontraba realizando el servicio militar en África.

Años más tarde, José se casó con Joaquina y a ésta siempre se la conoció en Binéfar como “la Chalana”. Murió nonagenaria. En el año 1970 el entonces príncipe Juan Carlos visitó Binéfar para inaugurar el Sindicato Central de Riegos. Ella, a pesar de su edad, quiso verle pasar por la calle. Su exclamación, cuando el futuro rey de España apareció rodeado de autoridades, fue:

-”¡Era más guapo su abuelo!”