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NUESTRAS RAÍZES

Jaca, la compra del lugar de Bescansa




Por Santiago BROTO APARICIO
02/01/2005

Bescansa, -despoblado hace varios siglos-, era una pardina o lugar situado a 880 metros de altitud en el llamado Campo de Jaca, al abrigo de la Sierra de Baraguás y a la vista del Torrullón, que levanta su cima por encima de los 1500 metros. De reducido caserío, -no sobrepasó nunca los siete vecinos- no aparece citado documentalmente hasta el año 1041, en el Cartulario de San Juan de la Peña y posteriormente, se le mencionó en 1108 con ocasión de que uno de sus propietarios, denominado Lope López de Nardués, donara parte de sus derechos recaudatorios a favor del monasterio navarro de Leyre.

El topónimo, que ha tenido las variantes de Bescasa, Beschasa, Beskansa y Belkasa, es palabra de origen latino relativa a bosque o a tierras puestas en cultivo. Fue siempre lugar de realengo y en 20 de diciembre de 1397 el rey de Aragón Martín I, el Humano, concedió al Concejo municipal de Jaca varias poblaciones de su entorno, entre ellas la de Bescansa. En el censo de fogajes de 1495 -cuando este pueblo pertenecía territorialmente a la Sobrecullida de Jaca-, contaba con siete fuegos, de los que eran titulares Martín y Sancho de la Puent (el primero Jurado), Sancho Berengun, Johan López, Sancho de Famio, Johan de Marin y una viuda llamada Johana.

Setenta y un años después, -aunque los documentos omiten estos importantes detalles-, las condiciones económicas de los moradores de Bescansa debían ser tan difíciles y extremas y su situación tan dramática, que les obligaron a adoptar, unánimemente, la firme decisión, que ciertamente sería muy dolorosa para ellos, de la venta de todos sus bienes al Concejo municipal de Jaca, que se convirtió así en el dueño temporal de aquellas tierras. El hecho tuvo lugar el 24 de julio del año 1566, reinando en España S.M. Felipe II; y en la escritura otorgada al efecto se expone lo que sigue, que transcribimos sintetizadamente:

“Que convocados y congregados -a son de campana como era costumbre- el Concejo y universidad de los Jurados, vecinos, habitadores y singulares personas del lugar de Bescansa y juntados delante del cementerio de la iglesia parroquial, donde otras veces, para semejantes actos y decisiones solían reunirse, ante el Notario jacetano Joan de Vidos y en presencia de los testigos Mosen Nadal Rasal, Rector de Bescansa y el pintor Valentín Ruiz, de Jaca, comparecieron Martín de Fanlo, alias Buxo, y Martín Marín, Jurados y Valentín del Puente, Antón Vizcarra, Joan de Fanlo y Salvador Rapún, labradores y todos habitadores del citado lugar, los presentes por los ausentes y futuros, conformes y no discrepantes ni contradicentes, en nombre suyo propio y en el de dichos Concejo y universidad, de buen grado y cierta ciencia y plenamente informados de todo su derecho, del mejor modo, forma y manera que según fuero hacerlo podían, manifestaron:

VENDEMOS y por vía y título de pura, perfecta e irrevocable vendición, cedemos, transportamos, libramos y desemparamos a favor de:

Vosotros los Muy Magníficos Señores JURADOS y Prior de Veinticuatro que de presente sois y por tiempo serán de la ciudad de Jaca, como señores regidores y distribuidores de los bienes y rentas de las caridades de ella, para vosotros y quienes en el futuro la representen, a saber:

Todos y cualesquiere términos, montes, huertas, hierbas, dehesas, pastos, aguas, hornos, caminos, carnicerías, cazas, leñas, cuartos, décimas, primicias, derechos corporales e incorporales y otros que decir y pensar se puedan a nosotros y a cada uno y al Concejo y universidad de dicho lugar de Bescansa, así por privilegios reales como por disposición de derecho, fuero, observancia, uso y costumbre del Reyno de Aragón y por cualquier causa, título o razón, los cuales se dan aquí por nombrados, especificados, designados y confrontados debidamente, que os vendemos por precio de CUARENTA Y OCHO MIL sueldos dineros jaqueses buena moneda corrible en el reino de Aragón, que, otorgamos hallarse en nuestro poder y haber recibido de vosotros dichos compradores.

Y por causa y título de la presente vendición, damos, cedemos trasferimos y mandamos a vosotros los referidos compradores todos nuestros derechos, razones y acciones reales y personales útiles y directas, mixtas, ordinarias y extraordinarias que a nosotros correspondan en los bienes que os vendemos; de modo que podáis usar ejercer, en Juicio o fuera de él, contra todas y cada una personas, constituyéndoos en verdaderos señores y poseedores de aquellas cosas vendidas.

Y por tenor y título de la presente carta de vendición os ponemos a vosotros dichos compradores y a los vuestros, en la verdadera, real, actual y plena posesión de los sobredichos bienes y cosas incluidos en esta vendición, para que los podáis tener y disponer de ellos con autoridad propia, sin precisar licencia o mandamiento de Juez, Oficial eclesiástico o seglar y sin pena ni calonia alguna. Y prometemos que tanto nosostros, como nuestros herederos y sucesores, estaremos obligados a Eviction plenaria de cualquier pleito, cuestión y mala voz sobre aquellos bienes o parte de ellos, que fuere promovido por personas, universidades, cuerpos y colegios, sea cual fuere su grado, orden o condición.

Y por cada una de las cosas sobredichas, nos obligamos los vendedores en nuestras personas y todos nuestros bienes de cada uno de nosotros, por sí y por el de todos y del dicho Concejo, muebles y sitios habidos y por haber en el lugar de Bescansa, renunciando a nuestros propios Jueces ordinarios y locales, sometiéndonos a la jurisdicción, examen y compulsa del señor Rey, Gobernador y Regente del oficio de Justicia de Aragón, Vicarios generales y oficiales eclesiásticos de los señores Arzobispo de Zaragoza y Obispo de Jaca y Huesca, así como acatamos todas las cláusulas necesarias para que la presente vendición no se mude en ninguna manera”.

Como se aprecia fue una venta global del pueblo, con renuncia a todo derecho. Tiempo después quedaba deshabitado.

DOCUMENTACIÓN:

Archivo Histórico Prov. Huesca.- Protoc. 11.808.- Not. Juan de Vidos.