print
 
CUADERNO DE VIAJE

'Cosas de moros' en Azara y Azlor (y 2)




Julio ALVIRA
13/03/2005

HUESCA.- El pasado domingo quedábamos bajando del castillo de Azara, conocido como Peña de Santa Margarita, una gran roca que se eleva junto a la parroquial, definiendo de forma bien personal la silueta de esta localidad. Al fondo, Guara, espolvoreada de nieve en la cima, cerrando un paisaje típico del Somontano.

Frente al castillo, la parroquial. Destaca su elevada torre, separada del templo y con dos fases en su construcción: más antiguos los dos primeros tramos y posterior el que corona. En un panel informativo, se relaciona con el alminar de la mezquita que aquí debió haber cuando Azara fue una localidad musulmana.

La portada actual de la iglesia “es plateresca, bajo un gran fondo que recuerda curiosamente el arte toledano”, según ha escrito Cristóbal Guitart. En la guía de servicios turísticos de la comarca del Somontano se afirma que es “una de las obras de escultura renacentista más elaboradas del Somontano”. El edificio se elevó en el siglo XVI y forma parte, según el indicado autor, de un grupo de templos correspondientes al gótico tardío. Está dedicado a Santa Lucía.

En un itinerario por pueblos oscenses, realizado en los años 1559 y 1560 por el eclesiástico Pedro Vitales para conocer el estado de las iglesias de la diócesis y publicado por Jesús Conte, en el apartado de Azara escribe que “mandamos hacer la iglesia de bóveda y enladrillar el suelo de ella, dentro del tiempo de dos años y so pena de cincuenta ducados”. Tal vez sea una referencia para conocer cuándo se construyó.

Portadas doveladas, escudos de armas y muestras de arquitectura típica del Somontano alternando con reformas recientes van salpicando la retina del visitante en su recorrido por las calles de Azara, pero la imagen de la alta torre y el espolón rocoso marcan, sin duda, el recuerdo de la visita.

Volvemos a la carretera para llegar a nuestro último destino de hoy: Azlor. La iglesia parroquial ocupa un extremo de lo que fue castillo de esta localidad, levantado en una alargada y estrecha roca. Como en Azara, tiene escaleras excavadas en la roca y restos de lo que debieron ser habitaciones y depósitos para guardar el agua.

La iglesia pertenece al gótico tardío aragonés, pero la portada es posterior y de estilo barroco, según Cristóbal Guitart. La torre se alza en un extremo del cerro sobre el que se levantaba el castillo. Tomamos de nuevo la guía de servicios turísticos de la comarca del Somontano para conocer que esta iglesia “está dedicada a Nuestra Señora de las Victorias, en conmemoración de la batalla de Lepanto”. Fue levantada entre los siglos XVI y XVII, seguimos con la citada guía, destacando del conjunto su portada que relaciona por algunos de sus motivos decorativos con la de Olsón.

El paseo por las calles de esta localidad descubre muestras de arquitectura civil aragonesa, con la tradicional ventana de arquillos en la planta superior, plazas y calles con altos edificios para la anchura que presentan. Un pueblo con sabor.

En la plaza donde luce la fuente bajo arco, al preguntar a un vecino por el pantano de los moros, explica que él, de moros, lo que sabe es la fuente y el lavadero: “cosas de moros” indica. Y nos da una detallada ruta de acceso que hace imposible no acertar. Debemos situarnos en “El Barrio”, que es una las dos zonas en que se divide el casco urbano de Azlor. Si entramos por el primer acceso desde Azara, junto a la iglesia, debemos cruzar el pueblo hasta llegar a un punto donde hay un pequeño pilar dedicado a la Virgen. Allí tomamos el camino que va al cementerio y poco después de pasar junto a él, llegamos a la fuente labanera y a un lavadero excavado en la roca, en la que se han labrado varias pozas, la más grande con pendiente para frotar la ropa y todas comunicadas por pequeños canalillos. Un poco más arriba, al otro lado del camino, la fuente. Esta restaurada, pero la imagen que presentaba antes de esta acción, la relacionaba con otras fuentes realizadas en la provincia lo largo del siglo XVI.

Aquí acabamos la salida, pero se ve a lo lejos los restos de otro castillo, denominado de Fernanhuelo que, por el estado de conservación que presenta, se parece a la torre de Tormos. Tiene uno de los muros caído y lo que queda en pie forma una “U”. Adolfo Castán considera que es una obra medieval del siglo XII, a juzgar por los restos conservados. Lo dejamos para los más andarines, aunque está cerca. Entre Azara y Azlor, a la izquierda del camino en esta dirección, se ven desde la carretera los restos de otro castillo, el de Ador, que según Adolfo Castán es obra del siglo XVI; con añadidos en el XVIII.

Nos quedamos con las ganas de ver el “pantano de los moros” que describe Antonio Naval en su libro sobre “Construcciones para la historia del Somontano en el Alto Aragón”. Obra que considera de gran envergadura y que recoge caudales del barranco de la Clamor. Lo dejamos para una nueva visita a estas tierras.