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La nueva bodega del Somontano Abinasa saca sus primeros vinos




J.G.A.
24/07/2005

HUESCA.- Bodegas Abinasa Sociedad Cooperativa, una nueva incorporación a la Denominación de Origen Vinos del Somontano, cuyas uvas son criadas en la localidad de Lascellas, empieza a comercializar sus primeros vinos, en concreto un blanco Macabeo, un rosado Cabernet Sauvignon y un tinto fruto del ensamblaje entre Cabernet Sauvignon y Tempranillo, como muestra de la perfecta asimilación por las tierras del Somontano de las variedades autóctonas y las foráneas.

Los vinos son criados en Lascellas, a una altitud de 533 metros, en plena D.O. del Somontano, con un magnífico microclima y unas buenas tierras con las condiciones adecuadas para el cultivo de la viña.

La fundación de Bodegas y Viñedos Abinasa fue el fruto de la vinculación de los antepasados de sus propietarios con el cultivo de la viña, de manera que cuentan con una tradición que han sabido maridar con la modernidad, de manera que a la vocación y la experiencia se suman los métodos y conocimientos para elaborar unos vinos a la vez modernos e inequívocamente arraigados a la tierra.

La bodega está ubicada en una de las posadas más antiguas de Aragón, en el municipio de Lascellas. Fue fundada en 1878 y su sede ha sido restaurada para la bodega por los propietarios, que la conservan desde hace varias generaciones. Tiene entre sus muros la posada el trabajo de varias generaciones de posaderos restauradores y viticultores que fueron sus antepasados y que elaboraban no sólo vino, sino también anís y aguardientes de una etiqueta fechada en el siglo XIX, “Fábrica de Aguardiente Anís Especial Seco Lascellas”. Las etiquetas enmarcan una plumilla de Luis Toro, artista nacido en la localidad que ha reelaborado a partir de la etiqueta original recuperada de coleccionistas.

El tinto Cabernet-Tempranillo muestra un color cereza granate con capa media, que en nariz exhibe notas balsámicas con recuerdos a hierbas de monte, fruta roja, grosella y un fondo tostado bien ensamblado con madera de calidad.

El rosado Cabernet Sauvignon cien por ciento ofrece un color rojo grosella con ribetes violáceos. En nariz, aromas de media intensidad y evidencia de fruta roja. Un vino expresivo y aromático en boca, con gran frescura.

El blanco Macabeo, también cien por ciento, tiene un color amarillo brillante, y en nariz resaltan las frutas amarillas como el pomelo. Buena acidez y equilibrio en boca, ideal para aperitivos.