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NUESTRAS RAÍZES

Benasque: El Brigadier Francisco Javier Cornel y Ferraz

Armas de los Cornel.



Por Santiago BROTO APARICIO
03/09/2006

El 11 de marzo de 1765 nacía en la Villa altoaragonesa de Benasque el que sería luego ilustre militar español Francisco-Javier Cornel y Ferraz. Era bautizado al día siguiente en la iglesia parroquial de Santa María, por el Vicario Joaquín Abadía, siendo sus padrinos Jaime Anglada y Josefa Palacín, ambos benasqueses, como hijo legítimo del Infanzón, Tomás Cornel y La Riba, nacido en 18 de septiembre de 1720 y de María Ferraz y Palacín, que vio la luz primera en 15 de septiembre de 1732, casados en 15 de marzo de 1752 y padres también de Ramona y Antonio Cornel y Ferraz, la primera, cuyo nacimiento se produjo en 2 de septiembre de 1771, contrajo nupcias con José Bardají y Broto; y el segundo, bautizado el 2 de junio de 1755, que ingresó como opositor a beca en el Colegio Mayor de San Vicente, Mártir, de Huesca y se graduó como Bachiller en Jurisprudencia Civil en la Universidad Sertoriana, recibiendo la orden de tonsura en 1778. Sus abuelos paternos fueron Francisco Cornel, de Cerler y Ana La Riba, de Castejón de Sos; y los maternos Pedro-Antonio Ferraz y Doz y Rosa Palacín y La Riba, naturales de Benasque. Sobre la antigua nobleza del apellido Cornel nos hemos extendido ya en varios trabajos anteriores, siendo su hidalguía reconocida y respetada, de inmemorial en la Villa de Benasque, sus aldeas y otros pueblos del valle y del Alto Aragón.

Poco más de un mes antes de cumplir los 18 años de edad, concretamente el 6 de febrero de 1783, ingresó en calidad de Guardia de Corps en la Compañía Española, destacando su brillante actuación, en la llamada Guerra contra Francia, en la defensa del Campamento de Bau en 9 de octubre de 1793, en la que, al frente de una guarnición muy reducida de doscientos granaderos y ciento sesenta descubridores, rechazó diferentes veces el ala derecha de la vanguardia enemiga, desalojando después a los franceses de los Puertos de las Alcuzas y del llamado de los Araneses.

Cuando llevaba once años y dos meses de servicios fue ascendido al grado de Capitán, por Real Despacho firmado por el monarca Carlos IV el 6 de abril de 1794, otorgándole el mando de la Segunda Compañía del Segundo Batallón de Voluntarios de Infantería Ligera 2º de Aragón, resultando herido en una pierna, por bala de fusil, en acción bélica ocurrida en 9 de junio de 1794, defendiendo los Puertos de Rius y Viella. De allí pasó el 9 de julio siguiente, a las inmediatas órdenes del General en Jefe, el Príncipe de Castelfranco, por cuyo encargo realizó varios reconocimientos en suelo francés, con la consiguiente peligrosidad.

En 29 de agosto atacó con sus soldados las avanzadas francesas de Gorgueres, que conquistó, apoderándose además de 200 vacas que éstos tenían allí paciendo y resistiendo después, con valentía, los numerosos asaltos que le hicieron fuerzas muy superiores en número y medios. Días después pasó al Valle navarro de Roncal, con la finalidad de auxiliar a los efectivos dependientes del general Urrutia que se hallaban en situación crítica y cumplir otros objetivos relacionados con el levantamiento de planos y croquis de los puestos enemigos. Y ya en 1º de octubre de 1795 se desplazó a Bayona, con pliegos de la Corte, para tratar con el general francés Mosey y rechazar las contribuciones impuestas por éste a la plaza de San Sebastián, gestión que realizó satisfactoriamente.

En principios de 1796 se le encomendaron, por el Comandante General del Campo de San Roque, tareas de persecución de contrabandistas en Andalucía, que culminaron en las operaciones realizadas en la noche del 18 de marzo y días 30 de abril y 27 de julio, en que, con una fuerza de 66 voluntarios, se enfrentó a más de 400 de aquellos, primero en el Puente del Río de Alcalá de los Gazules, y después en los Burgos de Aztrán y Montes de Algar, Bornos y Villamartín, sufriendo aquellos infractores, en total, catorce muertos, siete heridos y treinta y nueve prisioneros y ocupándoseles 63 caballos, 193 trabucos y escopetas, muchas municiones, 101 quintales de tabaco, 8 cargas de ropa y tres tercios de pólvora. Otras operaciones tuvieron lugar en la noche del 30 de noviembre de 1797 y siguiente día, en las que apresó, en las inmediaciones de Ronda, a 170 contrabandistas con sus armas, cargas y caballos, interviniendo en violentos encuentros desde el alba al anochecer, resultando herido en uno de ellos y hallándose en varios otros en grave riesgo de perder la vida; y en 27 de diciembre del mismo año, en los montes de Genaguacil, sostuvo duro combate con 300 contrabandistas, desde las dos de la tarde hasta las cinco de la mañana, que finalizó con apresamiento de algunos y dispersión completa del resto, así como participó en otras muchas acciones -que se contaban en 63-, con un total de 366 prisioneros. En los cuatro años y medio en que desempeñó este cometido llegó a instruir 303 causas y de ellas una de 1962 hojas que, con los correspondientes reos, entregó a la Real Audiencia de Sevilla. Así mismo levantó un plano muy completo del territorio del Campo de Gibraltar, en el que figuraban la totalidad de sus caminos y los puntos y calas por las que los defraudadores introducían sus mercancías.

El 19 de marzo de 1798, desde su destino en la Villa de Alcalá de los Gazules, solicitaba Francisco Javier Cornel la autorización reglamentaria, que le fue otorgada, para contraer matrimonio con doña Juana-Josefa Benítez y Guillén, nacida en aquella localidad el 10 de diciembre de 1760 y bautizada el 16 del mismo mes, siendo su padrino el Padre Fray Miguel Izquierdo, de la Orden de Predicadores. Era hija legítima de Juan Benítez Valverde y Tomasa María Guillén y nieta de Juan Benítez y Juana Valverde. Entre sus familiares destacaron su tío Rodrigo Benítez Valverde, Presbítero y comisario del Santo Tribunal de la Fe y sus hermanos Rodrigo y Juan Benítez Guillén, el primero Presbítero y el segundo que desempeñó en varias ocasiones los cargos de Alcalde y Regidor del Concejo de aquella villa.

En 29 de abril de 1798 detuvo en la localidad de Jerez de la Frontera a treinta y cinco ladrones, iniciando así una campaña que se prolongó en los meses siguientes y que totalizó 46 presos más, que formaban parte de una cuadrilla que actuaba intensamente en toda Andalucía. En mayo de 1998 fue designado Comandante General e Inspector de todas las unidades armadas dedicadas a la extinción del contrabando y de los malhechores residentes en Andalucía y en esas funciones permaneció hasta fines de marzo de 1801, en que pasó con idéntica misión a La Coruña. Había sido promovido como Graduado de Teniente Coronel el 3 de octubre de 1799.

Se halló en la guerra con Portugal desde su iniciación hasta su término; y cuando en 9 de junio de 1801, soldados de Infantería y Caballería, en número de 1.500, asaltaron el Valle de Monterrey, fueron rechazados por su Batallón que escasamente reunía 500 hombres.

En mayo de 1803 se le otorgó el nombramiento de Comandante General e Inspector de todas las unidades destinadas en el Reino de Aragón a perseguir contrabandistas y malhechores; y en 6 de septiembre del mismo año ascendió al puesto de Sargento Mayor prestando servicios en el mismo Regimiento de Infantería Ligera 2ª de Aragón.

El 17 de marzo de 1805 fue destinado con su Batallón para la defensa de las Islas Baleares, en donde permaneció hasta el 12 de julio de 1808 que regresó a la península para prestar socorro a la ciudad de Zaragoza. Ya en ella, el General Palafox le encargó, el 25 de julio siguiente, se trasladara a Lérida y Tarragona para solicitar en estas capitales refuerzos y auxilios de los que tan necesitada se hallaba aquella, siendo asaltado en las cercanías de la segunda por unos ladrones que le hirieron gravemente de tres puñaladas, matando de un trabucazo al sargento que le acompañaba. En 27 de 1808 le correspondió el nombramiento de Comandante de su Regimiento antes citado.

En 21 de diciembre participó en la defensa de Monte Torrero, en la que quedó solo y aislado su Batallón, teniendo que abrirse paso entre las líneas enemigas; y el 25 estaba en la batalla que los defensores dieron a la División francesa del general Mortier en los Molinos de las Balsas del Arrabal, así como en el ataque al Puente Viejo del Gállego, en 31 de diciembre, del que fueron desalojados los franceses en lucha cuerpo a cuerpo con la bayoneta calada, por cuyos distinguidos servicios obtuvieron cinco Compañías que estaban gajo su mando y él mismo, el distintivo de una cinta roja.

El 8 de enero de 1809 mandaba la División a la que correspondió el desalojo de las fuerzas francesas que ocupaban diversos puntos estratégicos en la orilla derecha del río Gállego y de unas cuantas bocacalles zaragozanas, en cuyos hechos renovó una herida que le originó una parálisis que hizo temer por su vida. Tras su recuperación, se le concedió el ascenso al cargo de Brigadier, en 29 de marzo del citado año de 1809.

Permaneció en Zaragoza durante todo su segundo sitio y hecho prisionero, logró, tras muchos avatares, fugarse en arriesgada huida hasta lograr su incorporación de nuevo a las tropas españolas. En 12 de noviembre de 1811 se le agregó al Regimiento de Infantería de Línea 2º de Mallorca en clase de Comandante de Tropas Ligeras permaneciendo en esta Unidad durante dos años y tres meses, alcanzando el grado de Coronel efectivo el 12 de diciembre de 1812, con cuya categoría se incorporó al Regimiento de Infantería Ligera Cazadores de Castilla, cuyo mando ejerció durante ocho meses, para incorporarse el 26 de octubre de 1814 al Regimiento de Infantería de Línea de Málaga, estando al frente del mismo un año.

Los últimos años de su vida los pasó en situación de cuartel en la ciudad de Valencia, en la que falleció a las siete de la mañana del día 24 de mayo de 1835.



documentación

Archivo General Militar de Segovia - Legajo C-3384.