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HISTORIOGRAFIA

Vuelve a la vida el Castillo del Barón de Formigales




Por José BIBIÁN CARRERA
18/03/2007

Según dijo D. Antonio Ubieto, en los documentos de Sijena (Valencia, 1970), en 1226 ya existía Formigales. Era una pequeña aldea escondida entre los valles de La Fueva, perteneciendo a los Mur, desde el siglo XV. Sería a principios del Siglo XVI, cuando Juan Mur, señor de Formigales, acude a las Cortes de Zaragoza, para jurar a Carlos de Austria, Máximo y Fortísimo, Nieto del Emperador Maximiliano por su hijo Felipe, y del Rey Católico por Juana su hija, Rey de Aragón vigésimo sexto. Hacía dos años que el Gobierno de Aragón estaba en manos del Arzobispo Alonso de Aragón, en espera de la venida del joven rey.

El Doctor José Cardús, de Barbastro, publicó noticias sobre este castillo, sus dueños y sucesores, barones de Pallaruelo, que se extinguió en 1678 y rescató del olvido otras residencias, en Morillo de Monclús y Penilla. El Palacio de Formigales se halla en una colina, cerca del caserío. Cristóbal Guitart, estudioso aragonés de los castillos, decía en 1988, que se hallaba en estado ruinoso y cubierto por “yedra”. Presenta dos cuerpos desiguales que forman una “L”. Su fachada muestra una puerta de arco rebajado, el escudo y dos ventanas adinteladas con molduras góticas, protegida por una buhardilla, de la que restan las tres ménsulas (elemento arquitectónico que sobresale de un plano vertical, que sirve de sostén). En un extremo se alza la torre rectangular, y tiene adosada un cuerpo cilíndrico que aloja una escalera de caracol, con su manchón central.

En esta zona de la Ribagorza, existen muchos castillos y se construían fortificaciones, para proteger estos lugares. Este Condado se fue consolidando gracias a las victorias sobre los musulmanes, y en la medida que la reconquista iba cobrando fuerza, estos castillos protegían el territorio o enclaves recuperados al Islam, como muy bien señala César Espona. El Castillo de Formigales ha sido motivo de preocupación entre los habitantes del valle, pues temían que pudiera caerse en su totalidad. Muchos abogaban porque pasara a ser de titularidad pública. Ahora bien, si todos los edificios históricos estuvieran dependiendo de las Instituciones Públicas, se caerían pues no pueden acudir a salvar los numerosos edificios emblemáticos que languidecen.

Piensese que solamente en la provincia de Huesca, hay catalogados más de 50 castillos. Estimo que debe haber una labor conjunta y al unísono, entre la Administración Pública y la Sociedad Civil, es decir, los particulares.

Ángel Huguet, periodista de esta Casa, escribió en el DIARIO DEL ALTOARAGÓN -septiembre de 2006- que los derechos de propiedad estuvieron en poder de la familia de Antonio Buetas, vecino de la localidad. La administración había pasado por manos de Ramón Ferrer, cuyos descendientes viven en Barbastro. Tras muchas peripecias, ha sido adquirido por Álvaro Torrente, profesor de la Complutense madrileña, y su esposa Ana Clara Bello, abogada, y oriunda de esa zona. Sus padres tienen casa en Arro. Soñaban, como cualquier “urbanita” en pasar el mayor tiempo posible por esa zona. Sus trabajos de profesor y de abogacía, favorecen el disfrute durante largas temporadas, de la tranquilidad de esa zona de La Fueva, donde pasan generalmente la época del estío.

Buscaron algún lugar emblemático de la zona y encontraron este castillo, que se hallaba en situación penosa. Contactaron con una inmobiliaria y vieron que el castillo se hallaba en venta. El lugar, espacioso, reunía lo que buscaban y formalizaron la compraventa. Les gustó la idea de rehabilitar un edificio histórico, respetando en lo posible sus características básicas, aconsejados por un arquitecto y un arqueólogo que hará el seguimiento de las obras. Las obras de rehabilitación de estructuras, forjados y cubiertas del castillo-palacio de los señores de Formigales, comenzaron el pasado año a cargo de la empresa de Antonio Buetas (hijo), que según Ángel Huguet, mantiene una excelente relación con los propietarios.

La restauración comienza por la parte trasera, menos compleja para construir una pequeña vivienda y lo demás irá poco a poco, pues el proyecto parece que se realiza sin ayudas institucionales. En la puerta de entrada del castillo destaca el escudo nobiliario de la familia del Barón de Pallaruelo, entroncada con los señores de Formigales. Es muy loable que este joven matrimonio, cuyas ocupaciones profesionales se encuentran en Madrid, pero que podrán ejercer en parte desde esta nueva residencia, hayan mostrado interés en adquirir este castillo, pues al ser -como he dicho- Ana Clara Bello oriunda de la zona, conocen y disfrutan de la tranquilidad, de su clima y su entorno, realmente excepcional. Los senderos y excursiones de la zona son inmejorables. Además del monasterio vecino de San Victorián, donde por cierto parece que se conservaron documentos importantes del castillo que nos ocupa, son numerosas las excursiones que pueden realizarse.

Por citar alguna cercana, y dado que esta Comarca del Sobrarbe altoaragonés apuesta por un turismo cultural y expone a los visitantes numerosos enclaves de este rico patrimonio, como un atractivo turístico más, ha abierto al público las iglesias de San Vicente de Labuerda, San Juan de Toledo y Santa Eulalia de Olsón, así como los grabados de la cárcel de Broto, declarados Bien de Interés Cultural, y las pinturas rupestres de los Covachos de Barfaluy (muy cerca de la localidad de Lecina), declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los cinco enclaves culturales disponen de guías especializados, encargados de dirigir las visitas, pudiéndose consultar a la Oficina de Turismo de L´Aínsa. Es una iniciativa que forma parte del Plan de Dinamización Turística, dado el éxito que esta experiencia ha tenido en veranos anteriores.