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HISTORIA

Entre los dos Centenarios, Palafox en 1958




Por Bizén D`O RÍO MARTÍNEZ
07/09/2008

En la historia del Centenario ocupa su lugar, una fecha y un momento importante, cual fue el ciento cincuenta Aniversario que en el año de 1958 se celebró en la ciudad de Zaragoza con la participación de todo Aragón, teniendo aquel año y celebración como momento y acto principal el reconocimiento de Aragón a la gran figura del general Palazo como héroe y caudillo de aquellos memorables Sitios que hicieron de Zaragoza una ciudad inmortal para la historia.

Tras la ocupación por las tropas francesas que lo convirtieron en cuartel del convento de Ntra. Sra. de Atocha en Madrid, y después del retorno de los dominicos y su exclaustración en 1834, el edificio pasó a ser cuartel de Inválidos, por los que varios de sus directores fueron allí enterrados entre ellos, Palafox, Castaños, Prim, además de algunos políticos, siendo por ello que la reina regente Dña. María Cristina, decidió que la basílica que había de construirse, tuviera anexo un Panteón Nacional de Hombres Ilustres, siendo a éste trasladados en 1901 los restos de Palafox, Castaños, Concha, Prim y Ríos Rosas, además de numerosos restos de políticos que en años posteriores fueron recibiendo sepultura, si bien algunos de ellos serían posteriormente trasladados, concretamente, Palafox a Zaragoza en 1958 y Castaños a Bailén en 1963.

Con motivo del ciento cincuenta aniversario de Los Sitios, Zaragoza deseaba recuperar a su héroe y darle sepultura en la cripta del templo de Ntra. Sra. del Pilar, siendo el sábado día 7 de junio de 1958 cuando en el Panteón de Hombres Ilustres se celebraba el emotivo acto de la exhumación de los restos del general y el notario de Madrid, Enrique Jiménez-Arnau y Gran, redactaba el acta de exhumación y entrega : `Doy fe: De que a la hora indicada (las diez horas del día siete de junio de mil novecientos cincuenta y ocho)?en el ala Noroeste del edificio hay, adosado al muro Norte, un mausoleo de mármol con la indicación Palafox y una lápida funeraria que dice: D.O.M. / Aquí yace / el Excmo Sr. Capitan General de Egército (sic)/ D. José Rebolledo de Palafox y Melzi / Primer Duque de Zaragoza/ Falleció el 15 de febrero de 1847, a los 71 años de edad / El Duque su hijo, le dedica esta memoria.

Esta placa de mármol es levantada con maceta y cortafrío, separándola del mortero en que está sólidamente apoyada, por el maestro albañil D. Rafael Luque Donquiles y los oficiales D. José Fernandez Manso y D. Leoncio Sal Garcia.

Bajo la lápida hay una capa de ladrillo, que picada y levantada también, deja al descubierto un ataúd de madera, en buen estado de conservación. Esta arca sirve de cubierta a otra de plomo que, abierta con cortafrío, deja al descubierto los restos del general`.

Los restos momificados permiten todavía distinguir claramente los rasgos de su rostro. Está amortajado con el uniforme de general que se encuentra en buen estado, en cuanto a su postura, las piernas presentan una extraña posición, quizá debida al haber sido forzadas para acomodar el cadáver.

Ante este traslado a Zaragoza, los aragoneses residentes en Madrid quisieron rendirle un homenaje y a tal fin se concentraron en el Panteón en número elevado, siendo D. Juan Bernal, en representación del Centro Aragonés quien realizó una ofrenda floral bajo la inscripción que rezaba en el mausoleo, seguidamente, D. Manuel Allué Salvador, dio las gracias al Gobierno de la Nación por la autorización del traslado y evocó la figura de Palafox como fiel representante del pueblo aragonés, siempre dispuesto al sacrificio por defender y salvar el honor y la independencia de la Patria. Terminó dando lectura a una de aquellas proclamas con las que el caudillo aragonés supo tener en alto el buen espíritu de los zaragozanos ante el invasor. A continuación se rezó un responso y finalmente todos los aragoneses asistentes, junto con las autoridades que habían llevado a cabo el acto de exhumación, desfilaron reverentes ante el féretro del general Palafox, que fue trasladado a uno nuevo de caoba y cerrado, siendo despedido el furgón que salía para Zaragoza con una salva de aplausos, mientras varios coches le daban escolta en el viaje hasta su casa solariega, el antiguo palacio de los marqueses de Lazán, tras La Seo zaragozana, donde el túmulo, en el patio, estuvo flanqueado por los guiones de las Compañías de Voluntarios que militaron bajo sus órdenes y con su espada a los pies, allí es visitado durante todo el domingo día 8 por numerosos zaragozanos que hacen largas colas para rendirle homenaje.

En el marco de la conmemoración de este ciento cincuenta aniversario, no podía faltar el recuerdo hacia el que fuera mentor y consejero del general, el Padre Escolapio Basilio de Santiago Boggiero Spotorno, miembro de la Junta de Defensa de Zaragoza, asesinado por los franceses el 24 de febrero junto con el Padre Santiago Sas y arrojados sus cuerpos al Ebro, organizándose en el que fuera su colegio, diversos actos. La edición de la biografía del Padre Boggiero por el escolapio Padre Ángel Pastor, los ex-alumnos de las Escuelas Pías en el llamado Patio de las Tres Fuentes, colocaron con un sencillo acto, una placa conmemorativa recordando el lugar donde `practicaba sus juegos y recreos que alternaba con las disciplinas escolares el que fue alumno del colegio: José Rebolledo Palafox y Melzi, bajo la asidua dirección del Padre Boggiero`. Los alumnos de las promociones que estábamos cursando estudios en aquel año, con otra sencilla placa, dimos el nombre de `Claustro del Padre Boggiero`, al principal del colegio, precisamente, por el cual accedía el P. Boggiero a la iglesia, donde fueron inhumados bajo su suelo, gran número de los 600 soldados muertos en este colegio que cumplió las funciones de hospital.

El lunes día 9 de junio de 1958, salía a las 10,30 de la mañana la comitiva mortuoria del palacio de los Marqueses de Lazán hacia la plaza del Pilar con el féretro acompañado por el Cabildo, envuelto en la bandera española y llevado a hombros por seis ujieres municipales de gran gala, custodiado a su vez por ocho Caballeros Cadetes, cerrando la marcha la Corporación Municipal. Toda Zaragoza abarrotaba la Plaza de Las Catedrales, allí le son rendidos honores militares y en la Cruz de los Caídos se celebra la `misa de corpore insepulto`, que es concelebrada por los Obispos de Tarbes-Lourdes y de Bayona, junto con el Arzobispo de Zaragoza. En representación del Jefe del Estado, presidía los actos el ministro del Ejército, teniente general Barroso, a quien acompañaban el Capitán General de la Región, Baturone Colombo y el Embajador de Francia en España, barón de La Tournelle. Terminado el funeral, el arzobispo de Zaragoza pronunció una oración fúnebre y el obispo de Bayona, monseñor Gouyon la hizo en español y en francés. Finalizado el acto religioso, nuevamente el Ayuntamiento se hizo cargo de los restos ante los cuales, como Capitán General de los Ejércitos de Aragón, desfilaron fuerzas del Ejército del Aire, Infantería, Caballería, Artillería e Ingenieros y una Compañía de Cadetes de la Academia General Militar. Tras lo cual se organizó el cortejo entrando por la puerta alta del templo Catedralicio saludado por una descarga de fusilería y bajo los acordes del Himno Nacional, siendo conducido en el interior por el claustro derecho, para descender a la cripta, bajo la Santa Columna, mientras el Orfeón Oscense, situado bajo el coreto, frente a la Capilla del Pilar, era acompañado por la Orquesta Sinfónica de Zaragoza, rompiendo el silencio entonando el `Libera me Domine` del maestro Lacasa, a cuatro voces mixtas y solo de barítono que fue cantado por Julio Berenguer.

Sería precisamente el ministro del Ejército, teniente general Barroso, quien pondría el broche a este día y momento, cuando declaraba a la prensa el gran gesto que suponía en españoles y franceses haberse unido de modo tan sinceramente fraternal en esta emocionada conmemoración.