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CUADERNO DE VIAJE

El primitivo Sabiñánigo, en la Val Estrecha

Torre de la parroquial.
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Julio ALVIRA BANZO
26/10/2008

Hasta el siglo XX, Sabiñánigo era lo que ahora se denomina Sabiñánigo Alto y El Puente. El primero, en un lugar elevado y el segundo, ligado al paso sobre el río Gállego que había en ese paraje. Al primer núcleo de esta población podemos llegar desde el moderno Sabiñánigo -que se llamó el Barrio de la Estación- a través de un camino descendente que sale junto a la estación del tren. Tras pasar bajo la vía férrea, se gana altura enseguida. Superamos un estrecho túnel y ya estamos en la Val Estrecha, en su parte más oriental.

En su sección `Turismo altoaragonés`, José Cardús escribió un artículo sobre el castillo de Sabiñánigo (Heraldo de Aragón, 30 marzo 1975) en el que consideraba que Sabiñanigo tuvo castillo. Así lo entendía porque los documentos medievales recogen aquí la existencia de `tenentes`, instituciones jurídicas, administrativas y militares de un lugar en el que el castillo era la figura habitual. Es más, entendía que debía estar en lo alto de la loma que separa ambos Sabiñánigos.

Del conjunto de la más antigua de estas dos poblaciones destaca la torre de la parroquial, que más parece una obra defensiva que una construcción con uso religioso. Adolfo Castán, en su libro sobre los castillo de la provincia publicado por DIARIO DEL ALTOARAGÓN en 2004, nos saca de dudas. Se trata de `una interesante torre del siglo XVI` que luego, una centuria más tarde, se integró en la iglesia que a su lado se edificó. Sigue en pie, desafiando el paso del tiempo, la portada de la antigua casa abadía, fechada en 1589. En un edificio anexo, en el dintel de una ventana, figura otra fecha: 1605.

José Garcés, en el número 115 de la revista Serrablo, escribe sobre la parroquial de Sabiñánigo que `este templo, tal cual lo contemplamos en la actualidad, presenta una traza barroca con la típica bóveda de lunetos y los altares encajados en los muros, así como una airosa cúpula. Es decir, la mayor parte de la fábrica data del siglo XVII`. Pero, entre problemas que daba la torre -más antigua- y la conclusión de los trabajos pendientes, este autor detalla obras llevadas a cabo para acabar la iglesia en la segunda mitad del siglo XVIII.

Por aquí han vivido gentes desde tiempos lejanos, sean romanos o posteriores, como detalla Domingo Buesa en sus artículos sobre Sabiñánigo publicados en `Cuadernos Altoaragoneses` (20 noviembre 1992 y 6 diciembre 1992). Este autor nos habla del papel desempeñado por esta localidad desde sus orígenes hasta los tiempos medievales. En siglo XI, formaba parte de `una extremadura militar con el fin de defender el importantísimo paso del Gállego`.

En un documento de la Colección Diplomática de San Andrés de Fanlo, recogida por Ángel Canellas, se afirma que Banzo, abad de este cenobio, `cooperó a la empresa militar de Sancho Ramírez, pues este rey, estando en la selva de Matidero, premia el servicio de Banzo, que ha edificado la torre de Alquézar para ensanchamiento de cristianos y mal de moros, concediéndole Beranuy y Santa María de Sabiñánigo`. Canellas, que publicó este artículo en el número 14-15 de los Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita (1963), transcribió este documento, fechado en Matidero el 28 agosto 1068.

Oscar Latas Alegre, en su libro `Los orígenes de Sabiñánigo (1893-1932)` (1996), escribe que, hasta el siglo pasado, `Sabiñánigo era parada en la ruta que comunicaba Jaca con Fiscal por medio de caballerías, camino que de este a oeste unía los valles y que también permitía el acceso a Santa Orosia`. Pascual Madoz, a mediados del siglo XIX, escribía en su Diccionario Geográfico que `los caminos dirigen a Barbastro y Jaca`, al hablar de nuestro destino de hoy.

En la parte más baja del pueblo se conservan las típicas placas cerámicas que informaban del lugar al que se llegaba. Aquí hay dos que rezan `Calle de San Feliciano` y `Partido de Jaca. Provincia de Huesca. Sabiñánigo`. Campos de alfalfa llegan hasta el límite de la carretera y las últimas casas de la localidad. Una frondosa vegetación nos habla de una tierra en la Val Estrecha más húmeda que en la Val Ancha. Otro domingo seguiremos por esta zona que une el Alto Gállego con la Jacetania.