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Miguel Baselga interpreta a Isaac Albéniz

Miguel Baselga durante el concierto ofrecido en el Palacio de Congresos de Huesca.
El pianista ofreció un concierto en el Palacio de Congresos dedicado al compositor español



Teresa PUEYO
15/02/2009

HUESCA.- El pianista Miguel Baselga, nacido en Luxemburgo pero de origen aragonés, ofreció un concierto conmemorando el centenario de la muerte del gran compositor español Isaac Albéniz.

Discípulo del Eduardo del Pueyo, comenzó a grabar la integral para piano de Albéniz en el año 1998, completando recientemente su quinto volumen y consiguiendo las mejores críticas. Para su concierto en el Palacio de Congresos de Huesca, presentó un programa formado por obras de Albéniz, pero no las más conocidas, reivindicando así la obra completa del compositor, y mostrando algo más de lo que solemos escuchar en las salas de conciertos.

Con un toque ligero, delicado y ágil, comenzó a lo grande con una obra densa, compleja, con muchos tintes impresionistas y la de mayores dimensiones del programa, La Vega (Torres), probablemente de las más interesantes. Siguió cambiando completamente el ambiente, interpretando la Pavana capricho, una pequeña joya graciosa y sencilla. La Mazurca (Piezas características) destacó por el carácter profundo y sentido con el que Miguel Baselga interpretó esta obra. Siguió con el Estudio nº 7 en Fa M, un gran ejercicio técnico, al igual que el estudio de la segunda parte, lleno de contrastes en las dinámicas y el ritmo. La primera parte finalizó con una pieza cuando menos curiosa, Ivonne en visite! donde la ironía y el sentido del humor del compositor aparece especialmente en el segundo movimiento, en el que de repente, y por unos compases, el pianista se convierte en un estudiante en sus primeras lecciones.

La segunda parte comenzó con Asturias (Espagne, souvenirs), evocadora y muy sentida, siguiendo con el Estudio nº 1 en Do M. También mostró una de las facetas más desconocidas del compositor, el Albéniz más romántico, con Angustia (Romanza sin palabras), la cual enlazó estratégicamente con el torbellino de notas de Staccato (Capricho). Mallorca (Barcarola) presentó también el estilo romántico del compositor, expresado con gran sensibilidad por el pianista. El final del concierto mostró lo más conocido de Albéniz, la música de marcado carácter español. Cádiz, Asturias y Sevilla (Suite española) pusieron el punto final a un buen concierto que nos introdujo más profundamente en la música de Isaac Albéniz.