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"No resulta fácil escribir un poema de amor"

Luis García Montero.
Luis García Montero, poeta y profesor de Literatura

Luis García Montero habló de poesía el lunes pasado en la Casa de la Cultura de Monzón, en una tertulia literaria organizada por el Centro de Profesores y Recursos y el Ayuntamiento. Cálido en cada sílaba, intimista en la mayoría de sus versos, comprometido con el entorno que le rodea y siempre "cartero" de un mensaje, el granadino defendió la poesía como reflejo de la revolución interior, cauce para enviar al exterior lo que experimenta el individuo y que, por ser éste parte de un todo (grupo), afecta al conjunto de la sociedad.



F.J. PORQUET
22/04/2009

MONZÓN.- Luis García Montero es un poeta periodista y al revés. Depende de si carga el acento en la reflexión íntima o en la descripción de un hecho cotidiano o pasaje histórico que le ha impresionado. En cualquier caso, siempre poeta. Delicado y certero. Propietario del don de colocar la palabra justa. Comprometido con la sociedad que le rodea y sus retos y ambiciones. La pluma afilada cuando se impone denunciar. Amoroso. Lúcido. Sagaz. Cóctel de romanticismo e ilustración. "Que no me lea quien no ha notado estremecerse la tierra ante un abrazo", dice. El profesor de literatura se definió como observador, como una persona que llega "de nuevas" a un lugar, capta una sensación, una experiencia social o un "detalle" y los airea. "Lo fundamental es que haya diálogo con el lector", asegura. Su preocupación nace del deseo de relatar las transformaciones de la realidad partiendo de la elucubración interior, pues la historia es "la suma de una guerra, una Constitución y la meditación de cada individuo".

"Hubo un tiempo en que no tuve dioses ni héroes, y la silla de mi juez estaba vacía", confiesa. Hubo otro tiempo en que la crisis emocional le empujo a escribir "Habitaciones separadas", suma de composiciones en la que se cuestionaba "lo personal, lo político y lo personal". Entonces no se sirvió de la poesía que mira "sin ojos críticos", sino de la que se pelea con lo que no cuadra, la que disecciona, la más propia del poeta periodista (o al revés). Luego se enamoró "perdidamente" y escribió "Completamente viernes", canto al amor de una pareja que vive en distintas ciudades y se reencuentra el viernes. "Viernes: imagen de Venus, día de viaje a Madrid o de espera en Granada. El amor no es eterno porque cambian los contextos, las reglas de juego, los hábitos sociales. El amor no es abstracto. No resulta fácil escribir un poema de amor. No vale con decir qué guapa es ella. Tienes que casar sentimientos y realidad", asegura.

Su último libro, "Vista cansada", juega con el doble significado del cumpleaños de medio siglo y los ojos fatigados de ver cosas que "cansan". Le canta a la democracia (antes eufórico, ahora crítico), y mira a su prole embebido. "Un hijo es el segundo país donde nacemos", sentencia. Enamorado de los clásicos, sigue a los jóvenes. Sólo pone una condición: que haya diálogo con el lector. Casi nada. La cima de la montaña con tan sólo una pluma y un papel. Y mirada crítica.