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"Procuramos buscar la simbiosis perfecta entre la forma y el color"

María del Carmen Arellano y Joaquín Javierre, ayer en Huesca.
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La familia Arellano expone en sala CAI de Huesca una selección de sus cerámicas



V.G.
05/05/2009

HUESCA.- Sus cerámicas caminan desde las vasijas más tradicionales hasta elaboradas piezas llenas de matices y relieves en las que juegan con "los volúmenes, el color" y "la creatividad" para conseguir obras únicas en las que no hay lugar para la réplica. La familia fragatina Arellano muestra desde ayer una selección de estas piezas en la sala de exposiciones de la CAI en Huesca, en donde podrán visitarse hasta el próximo 21 de mayo de lunes a sábado de 18,30 a 21 horas.

En la muestra, que inauguraron ayer María del Carmen Arellano y Joaquín Javierre, se aprecian dos partes diferenciadas aunque unidas. En una de ellas, los autores muestran "cómo se trabajaba antes con el agua, que se llevaba en vasijas de barro" en contraste con el plástico, que recrean a partir de sus cerámicas para realizar su particular "protesta".

"Hemos llegado a un momento en que todo es desechable, de usar y tirar, cuando a lo mejor esto es sólo una forma de contaminación", explicaron Arellano y Javierre a este periódico. Ambos presentan estas botellas como una especie "de guiño" con el que además llaman la atención sobre el trabajo artesanal. "Se aprecia que cada botella es distinta, no hay dos iguales, y aunque todas están hechas con un molde", se ha prestado especial atención a los detalles para evitar caer en producciones industriales donde las piezas pierden su carácter y su sentido de obra de arte, un espectro que queda ampliamente representado en esta exposición a través de diversos jarrones, murales y esculturas con las que Arellano y Javierre mantienen viva su apuesta por la cerámica creativa que inició hace ya varias décadas "don José Arellano".

"Siempre procuramos buscar en cada pieza la simbiosis perfecta entre la forma y el color", apuntó Arellano, "porque si una buena forma no tiene el color adecuado, se queda como vacía, y lo mismo ocurre si un buen color no tiene el volumen adecuado". Por ello, cuidan con esmero con cada una de sus creaciones, resultado de diversas pruebas y de la combinación de "arte y técnica". Sólo así se consiguen, apuntó Javierre, rojos vivos y llenos de fuerza y brillo como los que pueden verse en esta muestra. "Hacía muchos años, unos quince o veinte, que no los hacíamos, porque son muy difíciles de conseguir", si no se domina el proceso y se encuentra la temperatura justa en la que los óxidos lucen en todo su esplendor.

Junto a estos jarrones pueden verse además varios ejemplos de esculturas, entre ellos varios bustos femeninos en los que el matrimonio sigue jugando "con las dimensiones de la cerámica", y distintas construcciones similares a murales en los que de nuevo el color y se une a la técnica para conseguir figuras "que no pretenden ser cuadros", pero que trascienden el habitual mundo de la cerámica. En muchos de ellos predomina además el azul, un color que según Arellano siempre les ha traído "suerte" y con el que además rinden su particular homenaje al agua, elemento fundamental para trabajar el barro y también, la causa última por la que se crean muchos de los recipientes que pueden verse hasta el día 21 de mayo en Huesca.