HUESCA.- El escritor oscense Carlos Castán le acompañó en
una cita que le hacía especial ilusión: "Mi madre es de Berdún,
y en un par de relatos aparecen pueblos de Huesca, aunque casi todos transcurren
en Zaragoza", explica.
Las historias son diversas, pero les une la temática y el hecho de estar protagonizadas
por personajes "un poco perplejos por la realidad, que afrontan ritos de la
edad madura que al principio no saben interpretar muy bien" La aparición
de la Física en algunos cuentos no es nada casual. "Estudié Ciencias
Físicas, pero lo dejé en el último curso", justifica. Ante la
sorpresa de quien a priori no ve relación entre ciencia y literatura, apunta
que los escritores actuales se mueven bien en ambos terrenos. "Hay un movimiento
de renovación con muchos escritores con vocación científica. Agustín
Fernández Mayo es físico y Javier Moreno es matemático. Es curioso,
porque, en principio, ciencia y literatura iban juntas", señala. "La
ciencia, según como lo mires, es poesía pura. El orden extraño de
las matemáticas, que abren más interrogantes de los que responden, tiene
mucho que ver con la poesía", añade. Entre sus influencias, habla
de Borges, Cortázar y Bolaño, como referencia clara en su forma de escribir.
"Órbita" se ha publicado en Candaya, "una editorial pequeña
pero con mucho prestigio. Publica muy poco y trata de alternar escritores consagrados
de América Latina poco conocidos aquí con autores españoles jóvenes
y un poco arriesgados". En su caso, considera que el riesgo está en la
dificultad de vender libros de cuentos, aunque reconoce que el género está
de moda. "Se escriben muchos relatos, sobre todo gracias a Internet, pero otra
cosa es el mundo editorial", considera.
La ilustración de la portada del libro recuerda a primera vista a un cráneo
humano. "Es un Tac transversal, pero parece una calavera. Es una pieza de "Resonancia
Warhol" de Nela Ochoa, una artista venezolana que en sus obras habla muchas
veces de la violencia en América Latina y de la violencia. Me gusta además
porque es muy pop", explica el escritor.
GÉNEROS SIN FRONTERAS
Miguel Serrano se niega a poner fronteras entre rima y prosa, y muchos han notado
un fondo poético en los relatos de "Órbita". "Yo no distingo
mucho entre géneros, me planteo una idea central, y luego el género viene
solo. No diferencio mucho entre poema, relato o novela corta. Es todo literatura",
opina.
A pesar de ser éste el cuarto libro que publica con sólo treinta y dos
años, se considera "lento" a la hora de escribir. "Estos nueve
relatos han supuesto diez años de trabajo. En realidad eran diez, pero uno
de ellos era más humorístico, lo alargué y salió aparte".
Se trata de "Un breve adelanto de las memorias de Manuel Troyano", novela
que fue muy aplaudida por el mundo literario zaragozano en 2008.
Serrano tiene gran relación y admira a muchos escritores aragoneses, pero confiesa
especial devoción por el barbastrense Manuel Vilas, que ha prologado su última
obra. Casi todos sus amigos son poetas. "Hay mucho movimiento en Zaragoza en
los últimos años", asegura.
Le alegra especialmente que muchos literatos latinoamericanos se hayan afincado
en Aragón. "Son escritores como Dolan Mor, que nos dan a conocer a nuevos
autores y aportan otra perspectiva porque ven la literatura aragonesa desde la distancia.
Este mundo es muy endogámico y a veces pierdes la perspectiva".