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HÍPICA

Una tentadora alternativa

Stimeriu, con tres de las amazonas a las que entrena
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La rumana Daniela Stimeriu lleva las riendas de la instrucción en el complejo "Los Rosales", en Chimillas



Araceli NADAL
04/07/2009

HUESCA.- La cultura ecuestre tiene su hueco en el complejo hípico "Los Rosales" de Chimillas, un rincón donde los amantes de los caballos pueden disfrutar de enseñanza básica, perfeccionamiento, saltos y deportes de equitación.

Fruto de toda una vida de afición y dedicación a los animales, nació este proyecto. Su responsable, José Luis Franco López, el propietario de una perrera que en 2007, animado por sus amigos, decidió construir algunas cuadras en el mismo solar en el que alojaba a los perros, para mantener a su propio caballo y al de sus conocidos.

Sin apenas reparar en las posibilidades que ofrecía el terreno, las instalaciones fueron creciendo poco a poco hasta convertir un centro de ocio al que los propietarios acudían para pasear con sus caballos, en el recinto hípico que hoy día constituye una tentadora alternativa deportiva próxima a la capital oscense.

Pero el verdadero cambio se produjo hace poco más de un año. Concretamente fue en la primavera del año pasado cuando esta hacienda ecuestre dejó de ser un lugar de recreo y adquirió el estatus de escuela hípica, con clases de entrenamiento para todos los niveles y edades. Ello fue posible gracias a la llegada a Huesca de la amazona Daniela Stimeriu, con amplia experiencia en concurso completo, así como todo lo relacionado con el entrenamiento de jinete y caballo.

Nacida en Fagarás (Rumanía) en 1976, con tan solo nueve años comenzó su dilatado recorrido por las pistas. Desde el principio se reveló como una gran amazona y no tardó en demostrarlo. Entre 1996 y 1999, etapa en la que fue miembro destacado del equipo nacional de Rumanía de Salto y Concurso Completo de la Federación Ecuestre, Daniela, entre otros muchos premios, se alzó con el primer puesto en el Campeonato Balcánico en esta última disciplina. Cuando llegó a lo más alto decidió poner punto y final a su trayectoria como jinete y se volcó de lleno en la instrucción.

Con el diploma de entrenadora internacional de nivel 1 por la Federación Ecuestre Internacional, título que acredita un grado de preparación superior al que en España proporciona el curso de monitor, llegó hasta Inglaterra dispuesta a quedarse allí.

Sin embargo, su inquietud por recordar su dominio de la lengua española (ella estudio filología inglesa- español), le llevó a trabajar durante seis meses al Club de Hípica Cogullada de Zaragoza.

Poco antes de regresar a las islas conoció al que hoy es su marido y cambió su vuelta por un billete a Huesca, que es donde él vivía. Hoy tiene en sus brazos a la amazona más pequeña de la escuela, su hija Leire de siete meses que ya sabe lo que es montar a lomos de un caballo.

Después de su largo peregrinaje por las pistas de medio mundo y decidida a quedarse en Huesca, transmitir a los noveles con afición sus arreos y la ilusión por esta práctica deportiva es uno de sus objetivos.

El centro de Chimillas todavía está dando los primeros pasos pero sin duda, la motivación de los alumnos, el buen estado de las instalaciones y la presencia de una entrenadora de categoría, han hecho posible que la escuela se haya consolidado.

En un agradable recorrido por la finca asistimos a un entrenamiento, mientras Daniela recuerda los inicios y habla de nuevos proyectos.

"Para poner en marcha la escuela y ofrecer la posibilidad de entrenar a todo el mundo, el primer paso fue comprar caballos", nos explica. Hoy podemos comprobar que la finca cuenta con siete de estos animales alojados en sus cuadras. "Aparte están los alumnos que disponen de un caballo privado y cada sesión de entrenamiento lo transportan en el van hasta el recinto hípico", añade. Precisamente los niños propietarios de estos últimos son los que el año pasado empezaron a participar en concursos de salto con un buen índice de resultados.

Para Daniela no hay dudas, el equilibrio es la habilidad principal que tiene que desarrollar un jinete que quiera montar "libre sobre el caballo". Dominar este aspecto es cardinal para progresar en la confianza que el montador tiene en si mismo y sobre el animal, y conseguir lo que los expertos denominan "pareja en armonía perfecta", esa satisfacción que proporciona guiar y ser guiado al mismo tiempo. Si no puedes hacer esto, "nunca podrás decir que sabes montar", asegura la experta.

In situ podemos comprobar como con el fin de trabajar y mejorar esta capacidad, sus alumnos dedican una gran parte de su entrenamiento a la ejecución de distintos ejercicios en círculo "sin utilizar riendas ni estribos". Además los jóvenes jinetes distribuyen su tiempo entre la instrucción teorico-práctica, y las labores relacionadas con el cuidado de los caballos y equipos de montar.

CABIDA PARA TODOS

No era una opción que se hubiera barajado inicialmente, ni siquiera tenían constancia de que pudiera funcionar, pero finalmente, la actividad diaria ha llevado al centro a intentar una terapia alternativa con caballos, que verdaderamente "ha arrojado resultados muy alentadores".

Concretamente, Daniela nos explica que en la escuela se trabaja con los niños de Atades Huesca con síndrome de Down u otro tipo de discapacidad, y un adulto que padece una enfermedad rara, comprobando con gozo como el trote del caballo es beneficioso para estimular los músculos y articulaciones de jinetes con afecciones físicas y mentales.

Sin duda, una particularidad que aporta un valor añadido al centro y da buena cuenta de sus posibilidades.

Respecto al papel de la hípica en Aragón, la entrenadora señala que hay poca afición, que los que muestan interés se baten en unos niveles muy bajos y que vamos por detrás de otras autonomías.

Se indigna con la actitud que manifiestan muchos propietarios de caballos. "Los tratan como una máquina", denuncia, y le molesta enormemente que todo aquel que alimente, limpie y proporcione veterinario y herrador a su caballo se coloque la condecoración de "protector de los animales".

Así que en su lucha, además de promocionar la hípica, está cambiar la mentalidad de los montadores para que fomenten el bienestar de su caballo, se ganen su confianza y lo traten con empatía. "Más que nada porque el 90% del esfuerzo en la hípica lo hace el caballo y si el jinete no se complementa con su caballo no es nada".

Además, como profesional de la materia que es Daniela cuestiona la afición por la hípica de aquellos que distinguen entre caballos de doma y de salto. La experta en concurso completo, modalidad que combina las dos disciplinas, dice que no hay caballo de salto que no tenga doma "porque cuando el caballo deja de saltar interviene la técnica", precisa.

En cualquier caso se muestra optimista con el futuro. Su deseo más inmediato es organizar una salida a Pau, donde se celebra un concurso completo, la disciplina que durante años ha sido su gran pasión, para que sus alumnos lo vean. "Si les gusta podríamos empezar a desarrollarlo aquí", manifiesta ilusionada, aunque reconoce que "llevar a cabo esta iniciativa en Huesca es un tanto complejo porque el terreno no reúne las condiciones necesarias y habilitarlo supondría un gran desembolso".