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FESTIVAL FOLCLÓRICO CASTILLO DE MONTEARAGÓN

Jorge Martín canta a la fiesta en "Aromas de albahaca"

Jorge Ignacio Martín cantó varias de las piezas que se incluyen en su disco.
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El jotero oscense presentó su disco en el Museo de Huesca



S.D.
26/07/2009

HUESCA.- "La jota es mucho más que folclore tradicional, y ojalá en algún punto encontremos esa divina conexión que hace que se nos alegre el espíritu". Con esas palabras, a las que pone música a través de estilos y cantos tradicionales, Jorge Ignacio Martín alegró el espíritu de cuantos se reunieron el viernes por la noche en el Museo de Huesca, entre ellos el alcalde de la ciudad Fernando Elboj y otras autoridades municipales, para escuchar, disfrutar y sentir sus "Aromas de albahaca".

Este veterano cantador oscense presentó su primer trabajo discográfico, un sueño hecho realidad en el que han colaborado Toño Julve, como director artístico, y Juanjo Almarza, como director musical. Ellos, y su familia jotera, "Estirpe de Aragonia", no quisieron faltar a un momento tan especial para Jorge Martín y le acompañaron en la que, sin duda, fue una noche única. Única en todos los sentidos. Afloraron emociones, recuerdos y sentimientos, que brotaron de una garganta que, con letras cargadas de emoción, se convirtieron en la mejor antesala del Festival Nacional Castillo de Montearagón y en una invitación a las fiestas laurentinas.

El que fuera repatán de los Danzantes de Huesca revivió momentos que ya han quedado para siempre en su corazón y en el de muchos de los que escucharon algunas de las 26 piezas que conforman su trabajo discográfico.

Toño Julve, como maestro de ceremonias, comenzó con una poesía que también sirve de introducción en el propio disco. A partir de ese momento sonaron los "Aromas". Jorge Martín cantó "San Lorenzo, San Lorenzo" ("La albahaca"), una poesía sencilla que recrea un momento especial para él, en concreto cuando la cantó acompañado a la guitarra por su hijo y con el beneplácito del veterano danzante Jesús Ara "Fortico" y del entonces mayoral Vitorino Solanes un 10 de agosto.

El tinte laurentino continuó con "Cuando rezo a San Lorenzo", una letra de Teresa Ramón ("La devoción" o "El Cristo"), que dio paso a la primera jota de baile de la noche ""Jota de Quinto de Ebro".

Tras ese apunte de pasos y castañuelas, la rondalla y las voces volvieron a llenar la plaza del Museo con "Teruel", con música y letra de Pedro Martínez y adaptación de Luis Martínez.

La pieza instrumental "Polka" sirvió de preludio para las rondaderas populares de José Til, "Ronda a mi mesacha". Acto seguido se unieron al cantador los bailadores de "Estirpe" para presentar "Jota de la Bruja", una coreografía de Susana Raya y música de Roberto Chapí.

La velada folclórica había llegado a su ecuador y era momento para que brotaran las emociones. El primer recuerdo de Jorge Martín fue para su nieto con "Tengo en casa un angelico", que él mismo escribió para ese pequeño que ha heredado el nombre de su abuelo y su padre y que en un futuro será repatán de los danzantes.

El siguiente homenaje se lo rindió a su suegro, Julián Sauqué, con "Yo quisiera ser marino", un referente del estilo de Pascual Albero con la que recordó a una persona especial en su vida.

El guiño a la jota de antes y en concreto al estilo Fidel Seral llegó con "Aún después que yo me muera" ("Las fronteras"), con letra de Mariano Benedí.

La "Jota de San Lorenzo", con la tradicional coreografía de Sarita Villacampa, precedió a "Te arranqué de mi alma", una letra de Toño Julve e interpretada a dúo con Susana Gil.

"Osca", el himno de Huesca con letra de Daniel Montorio y letra de Enrique Capella, despertó emoción, aunque no tanta como el estreno absoluto de la noche: "Un peregrino en Huesca". Letra de Toño Julve, con el que lo cantó a dúo, y música de Juanjo Almarza, con la que estos tres joteros invitan a la gente a visitar la capital oscense, a disfrutar de la ciudad y a no olvidarla.

Fue una noche difícil de olvidar, en la que la alegría de Jorge Ignacio Martín fue completa. Con sus "Aromas de albahaca" consiguió expresar el sentimiento de la jota de nuestros mayores y tocar con ella el corazón de los que la escucharon.