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Almudévar dedica su Centro de Salud al fallecido Paco Oliva

Los danzantes infantiles le dedicaron cinco bailes.
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Sus familiares descubrieron ayer la placa en un acto muy emotivo y de asistencia masiva

Familiares, amigos y vecinos de Paco Oliva Sieso le dieron ayer el penúltimo adiós durante el bautizo del Centro de Salud de Almudévar, que desde ayer lleva el nombre del fallecido pediatra. El acto, que congregó a la familia de Oliva, a numerosos amigos procedentes de muchos rincones del Alto Aragón y de España, a los miembros de la ONG ­Sarabastall y al pueblo entero de Almudévar, estuvo marcado por la emoción y el recuerdo de una persona que deja huella en quienes le conocen por su carácter humano, su solidaridad, su proximidad, su bonhomía, su entrega a sus pequeños pacientes y su lucha por Almudévar y la sanidad pública, características todas ellas que ayer resaltaron los participantes en el homenaje.



O. ISARRE
12/10/2009

ALMUDÉVAR.- Una decena de los familiares, amigos, compañeros de profesión y ONG y vecinos de Paco Oliva subieron ayer al escenario instalado en las cercanías del Centro de Salud para recordar, visiblemente emocionados, a un pediatra que se supo ganar la amistad y el cariño de Almudévar. Además, y como muestra del afecto que sentía por los niños, los danzantes infantiles de la localidad interpretaron cinco danzas del folclore local, al que tan apegado estaba Oliva. Cada una de ellas se dedicó, de una manera u otra, al pediatra. Así, la profesión médica, sus compañeros de trabajo, la ONG Sarabastall (con la que Oliva formó a pediatras en Hushé, Pakistán, en las laderas del Karakorum), Almudévar y, como no podía ser de otra forma, la familia Oliva fueron homenajeados en cada danza, a la que puso música la Banda Municipal.

Ana Oliva, hija del homenajeado, protagonizó, al final del acto, la intervención más emotiva. En nombre de su familia, agradeció " de corazón" a todos los presentes el homenaje a una persona que transmitió "su inmensa sensibilidad" y "sus cualidades" a sus hijos y amigos. "La esencia" del pediatra sigue estando "presente" en sus hijos en "cada mirada de un niño" (sus "cómplices") y en "los paseos por el Pirineo", y "no ­desaparecerá" porque "sigue vivo en la memoria íntima de cada uno de sus amigos y familiares".

El resto de las personas que tomaron la palabra, entre los que se encontraban amigos, miembros de Sarabastall (como Sebastián Álvaro, el director de "Al filo de lo imposible" durante un cuarto de siglo y con quien Oliva trabajó en Hushé), autoridades políticas (como la alcaldesa María Antonia Borderías), representantes del Colegio de Médicos, vecinos y compañeros de trabajo (como su "mentor" Jordi Pou, jefe de Pediatría del Hospital San Juan de Dios de Barcelona, que apenas pudo leer su discurso por la emoción que le embargaba), insistieron en las grandes cualidades de Oliva: "Noble, sincero, honrado, coherente, sencillo, de gran humanidad"; "de las personas que dicen las cosas a la cara"; "dio mucho más de lo que recibió"; "un gran respeto y cariño hacia los niños a los que se dedicaba"; "será inmortal por lo mucho que se le recordará"; "su casa siempre estaba abierta para cualquier cosa que necesitaran sus pacientes o los familiares"; "muy entrañable y próximo"; "gran defensor de la sanidad pública"; "pediatra de "trinchera"" (en referencia al contacto directo, diario y próximo con los pacientes).

Estas cualidades son las que hacen que, desde el pasado 11 de enero, haya quedado entre la gente que "tuvo la suerte de conocerlo" un "gran vacío" que ahora, con el Centro de Salud Paco Oliva -"una elección idónea" por su lucha para que el centro llegara a Almudévar y por su proximidad con el colegio-, se viene a paliar en parte, ya que "Paco se hará ahora partícipe de nuestra vida cotidiana".

El acto finalizó con la entrega a su viuda de un ramo de flores y del acta por la que la Corporación municipal decidió unánimemente poner su nombre al Centro de Salud.