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El espejismo de la crisis

Acción de Santiago Sierra.
Acción de Santiago Sierra. | S.E.
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La feria de arte ARCO cerró sus puertas el domingo en Madrid



Luis LLES

MADRID.- ¿Crisis, qué crisis , decían Supertramp en la portada de uno de sus discos. Y es lo que parece decir también Lourdes Fernández, directora de la feria de arte contemporáneo ARCO, que el domingo cerró sus puertas en Madrid. Se dice que, a falta de datos económicos (que nunca se facilitan y que resulta difícil cuantificar), el balance final es positivo y que se ha vendido más de lo que las galerías, e incluso más de lo que se vendió el año pasado. Si hemos de creer estas apreciaciones, la crisis del mercado del arte sería un espejismo. De lo que no cabe duda -y es algo que ha reconocido la propia directora de la feria- es de que ARCO necesita repensarse y remodelarse para estar a la altura de la competencia que le ha surgido en el siglo XXI: sobre todo la versión Miami de Art Basel y la rompedora Frieze de Londres, que sigue arrollando. Además, la rebelión de las galerías (con bastantes bajas en sus filas este año) contra las inoportunas intenciones de la dirección de Ifema de dar entrada a anticuarios, final y afortunadamente desbaratadas, ha causado un revuelo que no ha hecho sino aumentar los síntomas de la crisis evidente que sufre ARCO. A punto de cumplir ya 30 años, urge redefinir su forma y su fondo.

Por lo demás, y a pesar de que los medios generalistas solo suelen poner su cámara delante del arte contemporáneo más provocador, impactante y espectacular, lo cierto es que la feria madrileña es también un gran escaparate de lo mejor del arte actual y sirve perfectamente para tomarle el pulso a la creación contemporánea. Por otro lado, durante los días en que se celebra ARCO Madrid se convierte en la capital internacional del arte, ya que convive con otras cuatro ferias artísticas (Flecha, Art Madrid, DeArte y la recién llegada Just Madrid), además de las posibilidades que ofrecen otras salas, galerías y museos de la capital: Miquel Barceló en CaixaForum, Olafur Eliasson en la galería Elvira González, Marcel Dzama en la Helga de Alvear, la excelente muestra sobre el grupo neoyorquino Sonic Youth en el Centro Dos de Mayo o las exposiciones sobre Thomas Schütte y los Encuentros de Pamplona de 1972 en el Reina Sofía, entre otras opciones.

En cuanto al arte de autores oscenses que se ha podido ver en esta edición ha sido mucho más parco que otros años, y se ha visto reducido a Javier Codesal en el muestrario de la galería barcelonesa Estrany de la Mota, el omnipresente Antonio Saura (a destacar la magnífica colección en la galería francesa Catherine Putman) y el stand de la Fundación Ángel Orensanz para presentar su proyecto "Larués, París, New York". Sí ha sido mayor la participación oscense en otra de las ferias celebradas estos días en la capital, Art Madrid, donde se ha podido ver tanto la obra de David Rodríguez Gimeno como la de Pepe Cerdá, representado por la galería La Carbonería, única oscense en esta cita que complementa la oferta de ARCO.

PANORAMA GENERAL

Entre las galerías-museo, este año habría que destacar la galería neoyorquina Edward Tyler (con buena presencia pop de Warhol, Wesselman y Rauschenberg, así como con John Chamberlain y Ed Ruscha), la Guillermo de Osma (con Braque, Bores, Gris, Tàpies, Le Corbusier o Torres García) y la Leandro Navarro, que acudía con Oscar Domínguez, Pablo Gargallo, Picasso o Kurt Schwitters. Por su parte, la Marlborough debería replantearse seriamente su stand, porque año tras año parece el mismo, con las mismas propuestas de siempre. El mejor panorama internacional ha sido el presentado por galerías como la neoyorquina Alexander and Bonin (con una selección muy equilibrada: Eugenio Dittborn, Mona Hatoum, Emily Jacir y las fotos de Willie Doherty), la belga André Simoens (con Carl André, Martin Parr o Thomas Ruff), la coreana Gana Art (con las impactantes esculturas chatas y anamórficas de Ji Hwan-Kwon), la suiza Mai 36 (con Baldessari, Cabrita Reis, Matt Mullican y Robert Mapplethorpe), la portuguesa Mario Sequeira (con Nan Goldin, Candida Höfer, Julian Opie o Muntean/Rosenblum), la británica Paragon Press (toda dedicada al young british art, con Gary Hume, Marc Quinn, el nuevo trabajo de Anish Kapoor con ecos de Rothko o la cursilada de los últimos trabajos de Damien Hirst), la joven galería alemana Zink (presidida por ese delicioso "Banging the Deum" de Yoshitomo Nara), la italiana Vistamare (con obras muy bien conjuntadas de Kosuth, Spalleti y Steinbach) y, sobre todo, la galería londinense Haunch of Venison, con un emocionante vídeo de Bill Viola, las esculturas aerodinámicas de Thomas Heatherwick o las fotos de Matt Collishaw.

Pero lo cierto es que las galerías españolas han mostrado este año un excelente nivel, destacando la selección de Elvira González (con Olafur Eliasson, Donald Judd o Juan Asensio, una apuesta por el minimal de la primera y la última generación), la barcelonesa Estrany de la Mota (con Ignasi Aballí, Nati Bermejo, Bestué-Vives o Javier Codesal), La Caja Negra (con una excelente alineación formada por Carlos Garaicoa, Richard Serra, Jan Hendrix o Ellsworth Nelly), La Fábrica (en la que destacaron las impactantes fotografías de Shirin Neshat, Gregory Crewdson y Marina Abramovic), la joven galería murciana T-20 (con obras de Democracia, Kaoru Katayama, Mira Bernabeu o el colectivo Miderrota y su popular "Mola/no mola") y, como siempre, la madrileña Espacio Mínimo, que ha vuelto a sorprender con Gamaliel Rodríguez, los despojos de Susan Collis, las obras diminutas de Liliana Porter, las casitas de muñecas de Rosalía Banet o el retrato fantasmagórico de los cuatro jinetes del comisariado internacional reconvertidos al heavy metal por Enrique Marty.

Una vez más, algunas de las mejores propuestas se han podido ver en la sección ARCO 40, en la que las galerías muestran solo a tres artistas como máximo. La palma se la ha llevado este año la galería barcelonesa ADN, que con la provocativa escultura "Stairway to heaven" de Eugenio Merino (una parodia religiosa de la alianza de civilizaciones) ha logrado las mayores aglomeraciones de la feria, el equivalente de la "Gioconda" en el Louvre, o del "Guernica" en el Reina Sofía. Custodiada por los cristos-bates de béisbol customizados de Jean-Luc Moerman, ha sido la gran sensación de esta edición. Pero más interesantes eran las devastadoras fotos trucadas de Pablo Genovés en la galería murciana Art Nueve, el futurismo caribeño del escultor cubano Alexandre Arrechea en la Casado Santapau, los magníficos dibujos de Ingo Giezendamner en Espacio Líquido, el arte-denuncia de la madrileña Paula Rubio Infante en Formato Cómodo, las minimalistas pinturas en verde de Antón Lamazares en la alemana Kail Hilgemann, los billetes troquelados de Carlos Aires en Sandunga o las esculturas de Liam O"Callaghan en la irlandesa Rubicon.

LOS ANGELES, CIUDAD INVITADA

Como ya ha sucedido otros años, en los que eran países, y no ciudades como en esta ocasión, los invitados estelares de la feria, el protagonismo de la ciudad de Los Angeles ha sido un poco decepcionante, ya que las galerías presentes en ARCO apenas representaban una pequeña parte de la activa escena artística angelina. Lo más interesante de esta sección han sido la dualidad fotográfica de Anthony Hernández y Allan Sekula de la mítica galería Christopher Grimes, la obra de John Baldessari en la Margo Leavin, los retratos homoeróticos setenteros de Dean Sameshima en la Peres Projects, el alucinante vídeo de los helicópteros cayendo al agua de Dinh Q. Le en la Soshana Wayne, los impresionantes dibujos del genial Raymond Pettibon en Regen Projects y, sobre todo, la excelente selección de la galería L.A. Louver, con los retratos de David Hockney, el avión-tucán de Ben Jackel y obras de Suggs y Kienholz.

OTRAS SECCIONES

Solo Projects (stands dedicados a un solo artista) es otra de las secciones estrella de la feria. En esta edición han destacado la escultura minimalista de Alberto Peral, el estudio fotográfico de Miki Kratsman a partir de las imágenes tomadas por Eugene W. Smith en el pueblo extremeño de Deleitosa, el "NO" del siempre polémico Santiago Sierra, el maravilloso, abigarrado y colorista vídeo de Jennifer Steinkamp, la pintura afro-naïf del congoleño Chéri Samba, los delicados dibujos del cantautor del freak folk Devendra Banhart o los retratos desmitificadores y combativos de Juan Pérez Agirregoikoa.

Por su parte, la sección Expanded Box ha vuelto a mostrar las posibilidades de las nuevas tecnologías en el arte, destacando los trabajos de Rafael Lozano-Hemmer (con su pantalla de besos), Mariana Vassileva y sus inquietantes personajes o Julios Von Bismarck & Benjamin Maus y su "aparato de perpetuo cuentacuentos". Cinema Loop, consagrada a trabajos en vídeo, ha sido la nueva apuesta de esta edición, donde cabe reseñar los trabajos de Joe Sola (su personaje saltando por la ventana era increíble) y Nadia Hironaka & Matthew Suib y su poesía virtual.

Finalmente, el apartado institucional se ha visto muy menguado, destacando el stand de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo), con una estimulante selección de arte y cómic africano, el del Centro Nacional del Vidrio (con obras de Jan Fabre o Jean Arp) y los de los tres principales diarios: el más inquietante y misterioso Alberto García Alix visto nunca (en El País), las fotos africanas de Ángel Marcos (en el Mundo) y los premios del ABC.

El año que viene se celebrará las 30ª edición de ARCO y es de suponer que, coincidiendo con una onomástica tan redonda, llegarán los tan anhelados cambios.