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Adiós a la escritora chistabina Luzía Dueso

Nieus Luzía Dueso.
Era la veterana de las plumas en aragonés y una de las más prolíficas



Por Francho NAGORE LAÍN
08/03/2010

La escritora chistabina Nieus Luzía Dueso Lascorz falleció en Barbastro el 4 de marzo, veinte días después de sufrir, en un paso de peatones de la misma ciudad, un accidente que le produjo un fuerte traumatismo craneoencefálico. Fue enterrada el 5 de marzo en Plan, tras la celebración de un multitudinario funeral en la iglesia de San Esteban, que se quedó pequeña para tanta gente como acudió, tanto del valle como de fuera.

Luzía Dueso había nacido en Plan (Bal de Chistau) en 1930. Tras sus primeros estudios en la escuela de su villa natal y el bachillerato en Barbastro, estudió Magisterio en la Escuela Normal de Huesca. Sus primeros destinos como maestra fueron Bescós (en la Garcipollera) y Serbeto (en la Bal de Chistau).

Después de unos años en la congregación religiosa de Santa Ana volvió a ejercer el magisterio en la educación pública, trabajando en Plan, Chistén/Gistaín, Huesca, Benabarre, Torres del Obispo, Graus,... Se casó con José María Ballarín, también de Plan, con quien compartió una buena parte de su vida. Cuando su marido murió, Luzía mantuvo la costumbre de pasar el invierno en Barbastro y el verano en Plan.

Era "consellera de pleno dreito" del Consello d"a Fabla Aragonesa desde finales de los años 70. También era consejera (ahora "asesora") del Instituto de Estudios Altoaragoneses. Por esos años ya escribía, tanto en castellano como en aragonés. En este caso, empleando siempre la modalidad chistabina, el aragonés del valle de Chistau.

Comenzó publicando artículos sobre temas de historia, arte y costumbres relacionados con el Valle de Chistau y Sobrarbe en general. Pero en seguida se aficionó a escribir cuentos y narraciones, unas veces basados en la tradición oral, otras en su propia imaginación, pero casi siempre situados en el entorno geográfico, natural y social de su valle. Así comenzó a colaborar en Nueva España, y luego en el Diario del Altoaragón (todos los años solía mandar alguna colaboración para San Lorenzo), y en las revistas Argensola, del Instituto de Estudios Altoaragoneses, y Fuellas, del Consello d"a Fabla Aragonesa. De esta época datan cuentos como "L"autosia" (1970), "Plebeba", "Pilareta" (1979), etc. También ha publicado en el programa de fiestas de Plan, en el "Llibré" de Graus y en diversas revistas locales. Y en los últimos tiempos, sobre todo creación literaria, en la revista Luenga & fablas, anual del Consello d"a Fabla Aragonesa.

Su primer libro fue Al canto"l Zinqueta (1980), una colección de poemas en aragonés chistabín, que constituyen un canto épico a la naturaleza de su valle, al mismo tiempo que una expresión de sus profundas vivencias religiosas; fue también el primer libro publicado en esa modalidad de aragonés.

Su segundo libro, Leyendas de l"Alto Aragón (1985), recopilaba y recreaba literariamente catorce leyendas tradicionales de tierras altoaragonesas, sobre todo de Sobrarbe y Ribagorza. Una segunda edición, en 2003, añadía tres leyendas más.

Después publicó varias novelas cortas de tipo costumbrista en las que los festejos de los jóvenes protagonistas le sirven de excusa para exaltar la vida tradicional y la naturaleza del valle de Chistau, y para la descripción de casas y tradiciones: Marieta (1991), Santamaría (2007, en edición aragonés / castellano) y Dios me"n guarde! (2007, en edición aragonés / catalán). Una novela más extensa, pero también de carácter costumbrista, es es La fuen de la Siñora (Huesca, 2003).

Además, ha publicado cuentos y narraciones en libros colectivos, como Pirineo. Un país de cuento (Jaca, 2003), Branquil d"a Cerdanya. Relatos d"o Pirineo (Huesca, 2007), Mullers (Sabiñánigo, 2007).

Últimamente también había publicado una serie de narraciones de viajes: "Biache per es Estaus Unius d"America" (1996), "Biache per Turquía" (1998), "Biache per Noruega" (2005), etc. Además, solía escribír todos los años para diciembre villancios y poemas de Navidad, muchos de los cuales han sido publicados.

Sin lugar a dudas, era la veterana de los escritores en aragonés, una de las más prolíficas, y quien ha fijado literariamente el chistabín, modalidad de aragonés en la que ha escrito todos sus libros. Se nos ha ido antes de lo que esperábamos, pero ahí quedan sus obras, con su sentimiento religioso y su exaltación de la naturaleza y las costumbres pirenaicas.