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GENTE DE AQUI

"Lo llevo en la sangre, los muñecos son mi vocación desde que era un niño"

Gerardo Duat.
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Gerardo Duat, titiritero y amante del teatro de guiñoles



José Luis PARICIO
16/05/2010

BINÉFAR.- Gerardo Duat Benac es, a sus setenta y nueve años, una persona inquieta con alma de niño. Ha residido la mayor parte de su vida en San Esteban de Litera y su pasión, desde siempre, ha sido el Teatro de Guiñol. Esa ilusión le motiva una vez al mes a realizar una función en la Residencia de Personas Mayores de Binéfar, donde vive desde hace varios años. Quizás uno de los momentos más emocionantes que recuerda con orgullo fue cuando acudía los fines de semana a realizar las funciones en la Guardería Parroquial. "Un día se acercaron dos jóvenes, Paco Paricio y Pilar Amorós, que querían conocer el mundo de los títeres, moverlos, manipularlos". Y cabe hacer el inciso de que Paco Paricio siempre ha dicho que su primer maestro fue Gerardo Duat. "No dudé ni un momento en ser el primer maestro", comenta Gerardo, que recuerda que ese alegrón se hizo más intenso "cuando les concedieron el Premio Nacional de Teatro".

"Siempre se acuerdan de mí, la verdad es que tengo ganas de estar con ellos un día y compartir los recuerdos, han llegado a lo más alto porque sencillamente son muy buenos y se lo merecen".

Gerardo Duat nació en Barbastro, pero pronto, con apenas nueve años, sus padres se desplazaron a vivir a Tarragona. "La verdad es que no era muy buen estudiante, los libros no eran mi vocación y comencé a trabajar como mecánico de automóviles".

Entonces conoció a un titiritero de prestigio, Dido, y no dudó en enrolarse con él y recorrer diferentes ciudades y poblaciones con su teatrillo ambulante.

La vida de Gerardo Duat sufrió un cambio importante en 1960, cuando murió su padre, y junto con su madre decidió instalarse en San Esteban de Litera. Allí tuvo un trabajo que le hizo popular en toda la comarca, el de recadero del Ayuntamiento. "Primero iba con una moto y después con el Renault-4,". Los habitantes de San Esteban de Litera tenían con Gerardo la posibilidad de acudir a diario hasta Binéfar; él era el enlace que además traía todo tipo de encargos. "Creo que ese trabajo tenía una importante vertiente social de servicio público, de ayuda a los demás, y lo digo además porque me siento orgulloso de esa labor".

La amistad que logró con mosén Marcelino y mosén José, los sacerdotes de Binéfar, le permitieron los fines de semana volver a su pasión por el guiñol. Sus sueños se hicieron realidad. Obras y montajes como "El Casamiento de Consuelito" o "La casita de chocolate" pudieron ser vistas por muchas generaciones de binefarenses. Como apunta Gerardo, valió la pena todo ese esfuerzo al hacer felices a muchos niños. "Fue el germen para que se acercaran hasta este teatro Paco Paricio y Pilar Amorós", recuerda. Otra imagen de Gerardo que mucha gente de la localidad y de las poblaciones del entorno guardan en su retina fue cuando, con su coche y un megáfono acoplado, recorría las poblaciones del Cinca y de la Litera. "Anunciaba los partidos que el Club Deportivo Binéfar jugaba en el campo del Segalar; era la década de los ochenta, y aquel Binéfar era un equipo mágico que subió a la Segunda B, donde estuvo muchos años." Recuerda Gerardo Duat que fue "Paco Águeda, que era el presidente del club", quien le contrató. "El Segalar estaba siempre con mucho público, aquel equipo y el campo escribieron grandes páginas de la historia del fútbol ", recuerda Gerardo.

UNA NUEVA ETAPA

Ahora Gerardo Duat vive en la Residencia de Personas mayores de Binéfar. Entrar en este centro sirve para valorar el excelente trabajo de los profesionales que trabajan allí, y el mimo y cariño con que cuidan a los residentes. Esta instalación la gestiona la Comarca de la Litera. Es un rincón muy especial, donde Gerardo tiene guardado el maletín con los muñecos y el teatro. "Lo cierto es que lo llevo en la sangre, es mi vocación desde que era un niño", Y por esta razón, una vez al mes, realiza una función para trabajadores y compañeros de residencia. "Creo que es una forma de compartir la alegría de estar aquí, de repartir optimismo".

A Gerardo Duat le gusta salir todos los días, "bajar al pueblo, hablar con la gente". "Me gusta, además, ver la tele, estar informado de lo que ocurre, leer la prensa y, sobre todo, agradecer que estoy en un lugar donde estoy muy bien atendido". Gerardo Duat cree que mantener cada día la ilusión de hacer cosas es "siempre una excelente vitamina para alimentar las ganas de vivir".