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SOBRARBE - ACTUACIÓN POLICIAL

Detienen en Torla al presunto autor de cartas de extorsión a empresarios

Imagen del detenido a la salida del registro realizado en su comercio.
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La Guardia Civil realizó registros en su domicilio y en un establecimiento de su propiedad

Un joven fue detenido en la madrugada de ayer en Torla como presunto autor del envío de cartas de extorsión a empresarios de varias localidades del valle del Ara, en la comarca de Sobrarbe, en las que utilizaba el anagrama de la banda terrorista ETA y exigía el pago de cantidades que oscilaban, al parecer, entre 10 y 15.000 euros.



D.A.
31/07/2010

HUESCA.- El joven, de unos treinta años de edad, es natural de Monzón y pasaba temporadas en Torla, donde regentaba desde hace varios años una tienda de deportes en el pasaje de la avenida de Ordesa, que abría al público en los periodos de mayor afluencia turística.

La Guardia Civil lleva más de dos meses investigando sobre el envío de cartas que imitaban a la banda terrorista, y en los últimos días se había estrechado el cerco sobre el sospechoso. En torno a la detención del presunto autor del chantaje se barajan dos versiones: una apunta a que se produjo en el piso en el que vive en la urbanización de Torla, y otra, al recoger un posible pago durante la madrugada de ayer, viernes. El detenido fue trasladado en primer lugar al Juzgado de Boltaña y, posteriormente, fue conducido por los agentes y la secretaria Judicial para que estuviera presente durante el registro que se llevó a cabo en su vivienda de Torla y en su establecimiento comercial. Sobre las 16 horas, fue trasladado de nuevo al juzgado.

El pasado mes de junio, surgieron informaciones sobre la existencia de un envío de misivas a empresarios del Pirineo aragonés la pasada primavera que imitaban cartas de ETA, aunque hasta ahora no había trascendido que los destinatarios de estos textos eran varios empresarios de Torla y de localidades próximas del valle del Ara. Entonces, el Confidencial Digital informó de que las cartas se parecían a las verdaderas en su contenido, aunque se sabía que eran falsas por sus formas. En concreto, se decía que la redacción era distinta, que el emblema de ETA estaba copiado, así como que los datos que aportaba y la forma de pago hacían ver que no se trataba de una misiva de la organización.

El envío de cartas provocó una gran incertidumbre entre los empresarios acosados, si bien, según comentaron a este periódico fuentes extraoficiales de la investigación, la noticia de la extorsión apenas ha trascendido en el propio entorno de los afectados durante este tiempo.