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RIBAGORZA - JORNADA POPULAR EN GRAUS

Concurrida fiesta gastronómica de la longaniza

Imagen de reparto de longaniza entre los numerosos asistentes a la fiesta.
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La organización repartió unas 8.000 raciones entre el numeroso público

Graus volvió a ser anoche la capital mundial de la longaniza con la celebración de su fiesta gastronómica más popular en una de sus ediciones más concurridas. La organización repartió unas 8.000 raciones del delicioso embutido en un Día de la Longaniza que, en su décimo novena edición, fue multitudinario y espectacular, al congregar a millares de personas y reeditar, en el ocaso grausino, el Record Guinnes de la Parrillada de Longaniza más grande del mundo, logrado en 1997.



Elena FORTUÑO
01/08/2010

GRAUS.- La Asociación de Fabricantes de Longaniza de Graus (Aventín, Melsa y Maella) organiza junto al Ayuntamiento desde hace 19 años esta fiesta gastronómica que pretende dar a conocer el embutido más emblemático de la localidad, pero también promocionar Graus y su comarca en el día de mayor afluencia turística y mediática que vive la capital ribagorzana a lo largo del año. Aunque hay actividades paralelas durante toda la jornada, la elaboración de la parrillada de longaniza más grande del mundo sigue marcando el momento álgido de esta sabrosa celebración.

La longaniza es un producto que puede consumirse durante todo el año, sin embargo, el Día de la Longaniza, este preciado embutido sabe mejor. La cocción con carbón vegetal y el meticuloso proceso del asado constituyen la clave para darle al afamado embutido grausino el sabor especial que tiene el Día de la Longaniza en Graus. La parrilla ideada por Ángel Sin hace 19 años y el proceso de cocción con un carbón vegetal a grandes trozos para lograr un calor intenso y que no haya ceniza, permiten que el hierro se caliente y la grasa se funda. Y eso es lo que notaron ayer los millares de personas que degustaron la tradicional longaniza de Graus.

Sin embargo, el proceso para que la fiesta fuera de nuevo un éxito comenzó hace varios días con labores muy dispares, tanto gastronómicas como de otra índole. Desde el pasado viernes permanecieron en maceración los 1.200 kilogramos de pasta de longaniza, preparada con carne de magro de cerdo de primera y segunda, pimienta, sal y nuez moscada. Desde el viernes, también se iniciaron otras tareas como la necesaria higienización de la parrilla, en la nave de Protección Civil en Graus, su posterior ensamblaje y traslado ayer por la tarde a la calle Barranco. Durante la mañana, se llevaron a la zona de cocción los 3.000 kilogramos de tierra al punto de asado que se utilizan para evitar que las brasas deterioren el pavimento y, poco después, fueron transportados a la zona 600 kilogramos de carbón vegetal. A lo largo del día, se realizaron asimismo, las comprobaciones pertinentes para garantizar el correcto funcionamiento de los tensores que, desde el pasado año, se sujetan con cadenas para facilitar el equilibrio de la parrilla a los cocineros. Por último, se marcó el perímetro de seguridad de la zona de cocción.

El medio centenar de personas que participan activamente en el desarrollo de la fiesta, la mayoría voluntarios, retomó los trabajos a media tarde, cuando se colocaron las mesas de la degustación y los utensilios necesarios para el embutido de la carne. Las mujeres de la Asociación de Mujeres de Graus "Santa Águeda" y los carniceros comenzaron el embutido de los 1.200 kilogramos de carne en la tripa natural algo más tarde de las 18 horas, todavía con un sol de justicia en la calle Barranco.

Cuando se había embutido prácticamente toda la carne, casi mil metros de longaniza, y el embutido fue colocándose en los módulos que conforman la parrilla, se encendió el fuego. Las autoridades, entre quienes figuraba la alcaldesa de Graus, María Victoria Celaya, acompañada de buena parte de la corporación, y del presidente ribagorzano, José Franch, arrastraron a continuación la parrilla hacia la zona de cocción al filo de las 20,45 horas.

La cocción fue de nuevo el momento más vistoso, pero también el más delicado, por ello se contó, además de con los ocho cocineros guiados por Ángel Sin y con la Brigada Municipal, con la supervisión de Protección Civil, Cruz Roja y Guardia Civil, que garantizaron la seguridad de esta peripecia gastronómica. Las brasas volvieron a alcanzan en algunos puntos los 1.200 grados, por lo que el proceso de cocción requirió concentración y pericia para evitar que la parrilla superara los 550 grados, temperatura por encima de la cual se doblaría. Garantizar la integridad de la parrilla y la correcta cocción fue una de las principales tareas de Ángel Sin y su equipo en los momentos más espectaculares de la velada. Cabe destacar la importancia de la coordinación entre el propio Sin y el responsable de la grúa en el momento de los volteos, que volvieron a deparar las imágenes más impresionantes y vistosas.

Como colofón al espectáculo visual, el gastronómico en una degustación en la que la Asociación de Mujeres de Graus "Santa Águeda" volvió a ser imprescindible. Se repartieron 8.000 raciones de longaniza con pan para que vecinos y visitantes terminaran la fiesta con un inmejorable sabor de boca. Como novedad y para agilizar el reparto, se añadió una nueva zona para distribuir la longaniza simétrica a la que se venía utilizando en los últimos años.