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Distintas posiciones en la hostelería sobre la prohibición total del tabaco

El Gobierno pretende modificar la ley antitabaco y prohibir fumar en todos los bares y restaurantes.
El Gobierno prevé erradicar los cigarros de bares y restaurantes y la Asociación habla de "ataque"

La modificación de la ley antitabaco que el Gobierno pretende legislar incluirá la prohibición absoluta del consumo de tabaco en los establecimientos de hostelería, a quienes hace cuatro años, con la entrada en vigor de esta normativa, se les permitió optar entre ser espacios libres de humos o dejar fumar.



O. ISARRE
17/10/2010

HUESCA.- Los hosteleros oscenses preguntados por este periódico se muestran divididos ante el impacto negativo de esta medida, al contrario que la Asociación Provincial de Hostelería, que considera el borrador de la reforma legislativa "un ataque" contra el sector y alerta de "los graves daños que causará en la economía y en el empleo" de bares y restaurantes.

Asimismo, la asociación oscense, en un comunicado conjunto con las 75 asociaciones de la Federación Española de Hostelería, lamenta que se haya rechazado su propuesta, que incluía la creación de zonas para fumadores separadas físicamente del resto del local. Estas zonas tendrían una superficie máxima del 30% y no podrían entrar ni menores ni camareros.

Además, recuerda que en 24 de los 27 países de la UE se ha optado por soluciones similares.

Manuel García, encargado del restaurante Flor, argumentó ayer que "esta restricción restará negocio, porque todas las restricciones lo hacen". Vaticinó que esa caída será "más acusada" en "los bares de barra" y más leve en los restaurantes.

Se manifestó a favor de la ley en sus actuales términos, en los que los establecimientos pueden elegir si se puede fumar. "Hubiera sido lo mejor, porque el tabaco es legal y la mayor parte de su coste son impuestos", afirmó.

Desde el otro establecimiento encuestado que permite fumar, La Vicaría, su responsable, Óscar Callizo, se mostró menos pesimista: "Mal no va a repercutir, porque el mismo problema estará en todos los sitios". Sin embargo, sí prevé que "los lugares con terraza quizá trabajen más en verano" por la mayor afluencia de fumadores.

"Comprendo al fumador y al no fumador, pero el bar es un sitio de ocio", señaló, y opinó que hay costumbres relacionadas con el tabaco, como un puro después de las comidas o el cigarro del café. A pesar de ello, se declaró a favor de la prohibición, porque, "si se prohíbe, se prohíbe del todo", dijo en referencia a la actual ley, que permite fumar en lugares separados, que calificó de "ghettos".

LOS BARES SIN HUMO COMPETIRÁN "EN IGUALDAD"

Los responsables de los dos establecimientos consultados que optaron desde el principio por ser un espacio sin humo, la Granja Anita y el Juliana Estación, apoyaron la modificación de la ley e indicaron que ahora competirán "en pie de igualdad" con los bares y restaurantes en los que todavía se puede fumar.

Julio Cored, encargado del Juliana, dijo que "mientras todo el mundo cumpla la ley a rajatabla, y no como ahora, estaremos en pie de igualdad".

En el Juliana no se puede fumar desde el 2006, año en el que entró en vigor la ley antitabaco. Cored recordó que "al principio se notó bastante, sobre todo en grupos grandes con algún fumador, pero con el tiempo los clientes se van acostumbrando".

Pero por la otra cara de la moneda, "también hay clientes que agradecen que no se fume y se hacen fieles del establecimiento".

"O todos o ninguno". Así de tajante se mostró Carlos Mostajo, responsable de la Granja Anita, quien aventuró que, en caso de que se apruebe la prohibición total, tendrá "los mismos clientes o incluso más, ya que también vendrán los que antes no venían porque iban a sitios en los que podían fumar".

A pesar de esta posible ventaja para su negocios, afirmó que "en general (la prohibición total del tabaco en bares y restaurantes) va a perjudicar a mucha gente" que trabaja en el sector de la hostelería.

"No comprendo esta situación -añadió-. Si es tan malo que no lo vendan, pero claro, son miles de millones en impuestos, aunque entiendo el rechazo (al tabaco) por los problemas sanitarios".

Recordó asimismo que, durante los primeros meses sin tabaco en su local, "se notó una reducción en la afluencia", pero después logró incluso más clientes "porque venían familias con niños porque no se fumaba".