print
 
ALTO ARAGÓN - MEDIO AMBIENTE

La acción humana condiciona el futuro de los ibones del Pirineo

Materiales contaminantes encontrados en el fondo de un ibón.
Un estudio de la UZ desvela el peligro que corren los ecosistemas de estos lagos



D.A.
22/01/2011

HUESCA.- El impacto del ser humano está condicionando la evolución reciente y el futuro de los ibones del Pirineo aragonés, según ha puesto de manifiesto la investigación que desde hace ocho años desarrolla un grupo interdisciplinar de científicos de la Universidad de Zaragoza.

Entre los factores de contaminación que están modificando el ecosistema natural de estos lagos destacan el importante volumen de desperdicios derivado de la presencia de turistas, la materia orgánica procedente de la ganadería de alta montaña, la suelta de peces y la presencia de metales pesados. El estudio advierte de que, si no se modifica la gestión de los ibones, los ecosistemas de los lagos están condenados a la desaparición y se transformarán en estanques, con peces introducidos, mientras que los habitantes naturales habrán desaparecido.

Todo el proceso de esta investigación se recoge en el documental científico titulado "Montañas de agua: ¿qué está pasando en los ibones ", que será proyectado este lunes, a las 19 horas, en el Aula Magna del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza.

El audiovisual fue filmado durante la primera semana de noviembre de 2010 en los ibones de Sabocos y Baños, con la colaboración de la Federación Aragonesa de Actividades Subacuáticas (Faras), y la participación de numerosos investigadores (físicos, químicos, ambientólogos, geólogos, geógrafos) como Carlos Rodríguez, Tomás Arruebo, Zoe Santolaria, José María Matesanz, Javier Lanaja, José Urieta, Javier del Valle, Mercedes Navarro, Jesús Betrán y Alfonso Pardo.

El documental relata el impacto de la contaminación, entre otras causas, por la acción humana. De hecho, en el fondo de los ibones se han encontrado desde neumáticos, bidones de gasolina, conos de señalización de carreteras, sillas plegables, restos de comidas, sedales y anzuelos de pesca, vasos de plástico, tal como destaca el geólogo, Alfonso Pardo, profesor e investigador del Departamento de Agricultura y Economía Agraria en la Escuela Politécnica Superior de Huesca, en el Grado de Ciencias Ambientales Además, en ocasiones, la materia orgánica de la ganadería, de­sencadena un proceso de eutrofia (exceso de materia orgánica) y los organismos oportunistas, como el fitoplancton, comienzan a crecer de forma desmesurada, volviendo las aguas turbias, lo que impide que la radiación solar llegue al fondo del ibón y se produce un colapso del ecosistema, por falta de oxígeno y muerte de los organismos.

Asimismo, en el ecosistema natural de los ibones no hay peces, sin embargo, hay cada vez un mayor número debido a la suelta incontrolada. Los peces actúan como grandes depredadores de todas las larvas de animales que habitan los ibones. Las principales víctimas de éstos son los anfibios, que realmente son los principales vertebrados habitantes de los ibones.