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Miguel Mainar experimenta con la naturaleza en la sala La Carbonería

Numerosos oscenses acudieron a ver la exposición de Miguel Mainar y a saludar al artista.
El artista se aparta de su línea habitual y muestra un proyecto personal y diferente



SARA CIRIA
26/03/2011

HUESCA.- En su última exposición en La Carbonería, el artista Miguel Mainar revela una faceta de su arte diferente a la que el público conoce. La sala oscense i­nauguró ayer un trabajo que parte de "Naturalezas vivas", un libro que elaboró para Montse Luis, con imágenes trabajadas en el ordenador, y el proyecto que presentó el año pasado en Pirineos Sur con la artista marroquí Safaa Erruas. "Con ellos he hecho un experimento, dentro de lo que es el dibujo. Nosotros los artistas, aunque no nos vean dibujar, es algo que tenemos siempre". El espacio reducido e íntimo de La Carbonería le pareció perfecto para una investigación sobre el dibujo, que protagoniza una de las series.

En el libro "Naturalezas vivas", Mainar mezcló mediante el ordenador naturalezas muertas de estilo flamenco del siglo XVI y XVII con cuerpos vivos. "Hice una simbiosis de la naturaleza y el cuerpo. La naturaleza se integra en el cuerpo, a la vez que el cuerpo se integra en la naturaleza", describe el autor. En las imágenes finales los cuerpos, más que percibirse, se intuyen. Todas estas obras se presentan en un soporte de papel vegetal salvo una, que es la que aparece en las invitaciones y en la portada del catálogo de la muestra y guarda mayor relación con su producción habitual.

Entre las 23 obras expuestas hay piezas de pequeño y mediano formato. "Está entre la naturaleza muerta y la naturaleza viva. Yo lo llamo naturaleza", resume. Comenzó a trabajar en otoño, y entre finales del año pasado y principios de éste ha completado un proyecto que llega a Huesca con toda su frescura. "No hay nada agotado, son cosas que te abren caminos. Hacía tiempo que no enseñaba nada de lo que es un poco el trabajo "del trastero". Uno trabaja en el taller, y hay cosas que se muestran poco. Esto es un poco esta parte, algo que me pedía el cuerpo. Es una obra delicada", describe.

Contemplar la obra finalizada le produce un sentimiento de satisfacción. "Es una parte que puedo seguir investigando, con varias puertas abiertas". A pesar de ser una faceta diferente, considera que su huella es reconocible. "Al fin y al cabo, una obra con otra siempre están ligadas, aunque alguna vez se puede partir de cero. Una vez lo hice, pero normalmente los trabajos se relacionan". Desde el principio tuvo claro que quería hacer algo distinto. "Solo lo han visto unas pocas personas, pero pienso que va a ser del agrado del público, al menos para mí es un trabajo importante", valora.

El visitante puede ver y opinar. "Uno quiere decir algo, plasmar algo personal. Luego siempre hay cosas que traslucen. Esta es una exposición abierta a la interpretación que cada uno quiera hacer. No hay un mensaje muy definido, pero para mí es un trabajo de investigación y realización. El tiempo que he estado trabajando con esto me ha dejado muy satisfecho", concluye.