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CARTAS AL DIRECTOR

La bombilla de los pobres




Antonio Nadal Pería
19/08/2013

Oigo en la televisión consejos de ahorro en electricidad para compensar la última subida del recibo, un 3,2%. Uno de los consejos consiste en que no enchufemos el aire acondicionado. Ahora que casi todo el mundo tiene uno de esos aparatos, sólo hay que mirar las fachadas de las casas, no podemos ponerlo en marcha porque gasta mucho. Lo tendremos pues de simple adorno. Consejos de este cariz sólo son para la población de escasos recursos, porque para las familias acomodadas no tiene la misma importancia la carestía de los servicios. Cuando suban el recibo del agua nos dirán que no consumamos agua para ducharnos o no utilicemos la de la cisterna después de ejecutar nuestras necesidades fisiológicas. En cierto modo ya nos han dicho más de una vez que nos duchemos con agua fría, aunque sea invierno, porque ahorraremos agua, y que sólo tiremos de la cadena del inodoro una vez al día. Que sube el precio de la gasolina, pues el consejo consiguiente será que no utilicemos el coche particular. Que viene un puente festivo y se supone que salen a la carretera unos cuantos millones de coches, pues se aconseja salidas escalonadas, con lo difícil que es que los españoles se pongan de acuerdo. No imagino, por ejemplo, a un vecino decirle a otro que salga a la carretera a las seis de la mañana porque él saldrá a las ocho. Luego se quejarán las fábricas de automóviles del descenso de las ventas y el Gobierno tendrá que crear un plan de ayuda a la compra de los susodichos. Y así todo. En cuanto al ahorro de electricidad, se han quedado cortos con los consejos. Como más se ahorra es no enchufando ningún aparato eléctrico y pasar la noche a oscuras, acaso iluminándonos con la llama de unas velas. Aún podemos ahorrar más, y es dormir de noche y vivir de día. Pero para las segundas viviendas y de poco consumo de electricidad también les sube el recibo, un 77% los costes fijos, que aquí no se escapa nadie de pagar al alza. Lástima que tengamos todavía una vivienda decente si no nos han desahuciado, porque un mecánico brasileño ha inventado la bombilla de los pobres para chabolas o casas precarias sin ventanas. Luz ecológica y gratuita para el día, consistente en una botella de plástico llena con dos litros de agua y un poco de lejía, colocada en un agujero del tejado y ajustada con resina de poliéster. Según la intensidad del sol, se consigue luz de 40 o 60 vatios. No somos todavía suficientemente pobres, pero a este paso será una ventaja vivir en chabolas.