print
 

"Debemos perder el miedo al miedo, saber sentir la angustia y no evitarla"

Jesús Jiménez y María Ibáñez, ayer en el Centro Cultural del Matadero de Huesca.
maría ibáñez y jesús jímÉnez l expertos en psicología práctica

Problemas en el trabajo, con la pareja, en la familia o con los amigos. No importa de qué naturaleza sea el conflicto, "todos tienen una parte racional y una emocional" y para resolverlos hay que recurrir tanto al plano del pensamiento como al del sentimiento.



VERÓNICA ALLUÉ
09/10/2013

HUESCA.- Así lo defienden la psicoterapeuta María Ibáñez y el psicólogo clínico Jesús Jiménez, dos expertos en la materia que imparten desde ayer un curso de Psicología Práctica en Huesca.

El objetivo de la formación, indican, es dar a los alumnos "las herramientas necesarias para que aprendan a enfrentar sus conflictos sin culparse ni culpar a nadie", ya que la culpabilidad es un sentimiento que aparece "con frecuencia" en las situaciones conflictivas. "Normalmente, lo que hace la mente cuando sufre es buscar un culpable, si no te culpas a tí mismo buscas la culpabilidad en otra persona y te llenas de rabia hacia ella". Esta práctica "no soluciona el problema, solo lo multiplica", advierte Ibáñez.

Por ello, apunta, "el primer paso es entender el problema". "Un conflicto es el efecto de alguna idea errónea que hay que resolver, no se debe esconder, ni justificar, hay que solucionarlo entendiendo cuál es esa idea errónea y qué es lo nos hace sufrir. Hay que aprender a resolver las emociones sintiéndolas", subraya.

Para comprenderlo mejor, la experta pone un caso práctico: "Mi marido tiene que dejar el cepillo de dientes en su sitio y si no lo pone me enfado, pero ¿de qué sirve enojarme , de nada, porque al final el cepillo está fuera de su sitio, yo me lleno de rabia y mi enfado se multiplica. Lo que hay que hacer es ver qué está pasando, sentir de dónde viene esa rabia, entender por qué es tan importante para mí que el cepillo esté en su sitio y hallar la forma de pedirle a mi marido que lo deje en su sitio sin enfadarme".

Ibáñez reconoce que la teoría "es sencilla" pero que la puesta en práctica de estas pautas es "algo más compleja" porque el cerebro humano "no está acostumbrado a hacer este proceso. Generalmente tratamos de resolver los problemas pensando y no caemos en la cuenta de que un conflicto tiene una parte emocional. Lo que tenemos que hacer es entender cuál es el problema y aprender a sentir la emoción sin miedo. Perder el miedo al miedo. Si siento angustia me quedo sintiendo la angustia, explorándola, no escapando de ella con pensamientos".

De esta forma, asegura, se consigue "rebajar la tensión emocional, mantener la mente despejada y poder ver la realidad tal y como es para ser capaces de ponernos en el lugar del otro y evitar así el conflicto".