Soldados estadounidenses y la policía iraquí inspeccionan el sitio de un atentado con bomba en Ramadi, 100 kilómetros al oeste de Bagdad. | EFE
ESTA pregunta, sobre quienes han ganado o perdido la guerra de Iraq, es la que con seguridad se hacen hoy muchos ciudadanos en todo el mundo y especialmente los norteamericanos, cuya sociedad ha pagado un alto precio por esta contienda que nunca debio haberse iniciado. Porque siete años de conflicto, con 4.500 soldados muertos, 32.000 heridos, 631.000 millones de euros y un millón de civiles fallecidos, son un trágico balance y menos, tras la situación devenida en este país durante este tiempo que en absoluto nuestra signos de recuperación y estabilidad y de aproximación democrática.