
Dani posa junto a su "mafioso lowrider", un coche que se ha convertido en uno de los más atractivos y exclusivos del panorama nacional e internacional. | S.E.
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El coche de Dani Alamán se ha convertido en un claro reflejo del mítico estilo americano
BARCELONA.- En nuestro país son pocos los que disfrutan de un clásico americano, y menos de un lowrider. Dicho estilo se ha desarrollado, sobre todo, en la comunidad chicana de Estados Unidos y es fácil de reconocer ya que son carrocerías bajas y que, incluso, pueden dar saltos gracias a su suspensión hidráulica. Las llantas son de radios y para el color se utilizan tonos cremas y dorados con candys y anaranjados, y se pueden completar con motivos culturales, religiosos, flamings, prinstripings, etcétera. Los interiores recuperan las formas antiguas con asientos sin reposacabezas, texturas curiosas, volantes y retrovisores cromados y pomos con iconos custom. Los vehículos utilizados son de dimensiones considerables, como el Cadillac Fleetwood o el Chevrolet Impala. Es imposible ponerle barreras a la imaginación y muestra de ello es el Volkswagen Golf IV de Dani Alamán, un coche alemán que rinde un perfecto homenaje a los lowrider. "Siempre me ha gustado el tuning y siempre he querido tener un coche digno para una concentración. Éste es cien por cien tuning, aunque tenga inconvenientes como las homologaciones, el tener otro coche o no poder aparcarlo en la calle", dice este barcelonés de 26 años y jefe de almacén. La inversión es de unos 20.000 euros que fueron financiados. "La imagen de los tuners está equivocada. Yo no voy a correr con mi coche porque paso de que suceda una desgracia y que todo el dinero se pierda. Éste es un coche para lucir y no para competir". La homogeneidad guió el trabajo exterior. Al parachoques delantero de serie se le taparon las bocas y se alisó, como el trasero que también se alargó y se le ajustó el hueco de la matrícula. En las taloneras de serie, se remarcaron las punteras y los pasos de ruedas se sobredimensionaron en chapa para dar cabida a las singulares llantas de radios, unas Placer en 18 pulgadas con neumáticos 225/40/18 a los que se les pintó una banda blanca. Éstas se ajustan a la aleta gracias a los separadores de dos centímetros. También se suprimieron las molduras, franquicias y manetas, y se alisó el portón. Nada se dejó al azar, así que la rejilla de FK sin logo se modificó para dejarla con una sola lámina, el cromado interior de los faros delanteros se pintó en candy y los pilotos traseros se sustituyeron por unos FK. El capó y el portón se modificaron en chapa realizando un bad boy que cubre parte de los faros y los pilotos. Y la suspensión neumática de Dr. Rai incorpora dos compresores que permiten, además de los movimientos delanteros y traseros, poner el coche de lado. "Yo disfruto a mi manera y esto es lo que me gusta". PINTURA E INTERIOR, FUERA DE LO NORMAL El plato fuerte y lo que más quebraderos de cabeza dio a la gente de New Age Custom -el taller donde se preparó- y al propio Dani fue la pintura, fiel reflejo del lowrider. Ésta sigue un esquema horizontal con líneas y cambios de color. En los laterales, tras aplicar la pintura de los colores elegidos, se contornearon las formas con líneas horizontales hechas manualmente con pintura de poliuretanos y pinceles específicos. El material utilizado fue de House of Kolors (excepto el barniz). La base se pintó en dorado, rojo, violeta y gris, y posteriormente se aplicaron flakes y el tinte candy de color naranja que realza todo, incluidas las aerografías (a un lado una Virgen de la Guadalupe y al otro un Cristo, más calaveras y flores) y los prinstripings, realizados a mano alzada. Para finalizar se aplicaron tres manos de barniz, puliendo en cada una. En el interior de este Golf IV se han roto todas las reglas ya establecidas. Todo se ha tapizado en pana mexicana multicolor y se han eliminado los cabezales. La exclusividad también la marca el volante de cadena dorada Lowrider, procedente de un bicicleta de la misma marca, y el pomo del cambio de marchas, una calavera en resina colocada sobre una nueva palanca alargada medio metro. Indicar que esto último se puede desmontar para facilitar la conducción. El audio también rebosa calidad. El maletero, pintado como el exterior, alberga un subwoofer Hertz de 12 pulgadas, una etapa Audison y los dos compresores y el calderín (lijado con radial y pintado en rojo candy) de la suspensión neumática. Además se instaló un kit delantero de dos vías Hertz Mille y una radio con pantalla y DVD Alpine. Finalmente, a nivel de motor se colocó una la nueva admisión de carbono CDA-BMC y se sustituyó de la línea escape y su tubo, aumentando la potencia diez caballos. Dani ha conseguido tener un coche único, que ya había transformado. Además, el tuning le ha aportado cosas extraordinarias ya que conoció a su novia en una concentración. "Es un hobby caro, pero vale la pena. Es una manera diferente de tener un vehículo, una manera de expresarte y conocer a gente".
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