
Juan Pueyo, Juanjo Gamero y Fernando Gracia, miembros de ARA. | PABLO SEGURA
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ARA se implantó en la provincia hace 22 años
HUESCA.- Desde hace veintidós años, el espacio radiofónico de la provincia tiene unos habitantes muy especiales: los socios del Radioclub Amigos de la Radio del Altoaragón, ARA, una asociación que en los años de auge de los radioaficionados, antes de la llegada de las nuevas tecnologías de la información, llegó a contar con más de 400 socios. En la actualidad, ARA, que está integrada en URE (Unión de Radioaficionados Españoles), comparte un local en Bellestar del Flumen con la asociación de vecinos del municipio. En este radioclub, identificable por las antenas radiofónicas que surgen del techo del edificio, los miembros de ARA se reúnen cada jueves a partir de las 21 horas. Estas reuniones están abiertas a todo aquel que desee asistir. Juan Pueyo y Fernando Gracia, presidentes de ARA y de la sección local de URE, junto con Juanjo Gamero, secretario de URE Huesca y vocal de concursos y actividades de ARA, explicaron en qué consiste la asociación y cuáles son sus objetivos y actividades. Desde contactar con una isla perdida en el océano Pacífico hasta realizar una activación en lugares tan emblemáticos de la provincia como los castillos de Loarre o Montearagón o las ermitas de Salas y Loreto, los Amigos de la Radio del Altoaragón realizan múltiples y diferentes actividades a lo largo del año. Algunas de ellas son tan importantes como la colaboración con Protección Civil para ciertos acontecimientos deportivos, como la Quebrantahuesos o el Marathon del desierto de Los Monegros. Y es que, como afirmó Gamero, "cuando en esta época de telecomunicaciones la electricidad se va y todo falla, la radio sigue funcionando". Además, hay zonas en las que las comunicaciones más modernas todavía no tienen cobertura y hay que volver a ponerse en manos de la radio, como en cualquier sitio hasta no hace tanto. A través de REMER (Red Española de Radio Emergencia, dependiente del Ministerio de Interior), los radioaficionados inscritos como tales en el Ministerio de Telecomunicaciones se comprometen, bajo dirección de Protección Civil, "a prestar sus propios equipos y a ayudar en caso de catástrofe natural o emergencia", añadió Gracia. En este punto, Gamero recordó que "en el tsunami de Indonesia, el Katrina de Nueva Orleans o el reciente terremoto de Italia, el peso de las comunicaciones lo llevó un grupo de radioaficionados". Aunque los anteriores sean los casos más llamativos, las actividades de ARA son mucho más cotidianas pero igual de apasionantes. Pueyo citó el gran número de actividades que llevan a cabo este grupo de radioaficionados: la participación en concursos nacionales e internacionales, la activación de nuevos puntos en la provincia o el mantenimiento de repetidores de amplia cobertura -como los del Pico del Águila o el del Castillo de Loarre- que se usan en caso de catástrofe (momento en el que se ponen a disposición de las autoridades). Pueyo explica que los concursos consisten en establecer "el mayor número posible de contactos en un periodo de tiempo determinado", que suele ser de 24 ó 48 horas. El presidente de ARA añade que se participa por equipos, cuyos miembros del equipo se turnan para lograr ser el que más contactos realice. Además de competir por el primer puesto del concurso, estos contactos son también un método de promocionar la provincia. En las comunicaciones que se establecen, no sólo en los concursos, sino en todas, emisor y receptor están obligados a intercambiarse la Tarjeta QSL, una especie de "tarjeta de presentación". En ella se recogen datos técnicos, como la fecha, hora, banda de frecuencia o modo de transmisión, y, en muchas ocasiones, datos acerca de la provincia de Huesca. Gamero cifra en más de 20.000 los contactos realizados por ARA desde 2003, fecha en la que se instalaron en Bellestar del Flumen, pueblo al que están muy agradecidos por haberles prestado el local. En septiembre, adelanta Gamero, se enviarán otras 3.000 de estas Tarjetas QSL, que incluirán fotos del Radioclub, de Huesca y de Bellestar del Flumen. Con anterioridad, las tarjetas de ARA también han incluido información sobre la Ciudadela y el Fuerte del Rapitán, en Jaca, o sobre las ermitas de Loreto y Salas, en Huesca. Los códigos son vitales para el radioaficionado. De hecho, ni siquiera tienen nombre, sino un código que se compone de dos letras iniciales, un número y dos o tres letras finales. Pueyo explicó que las dos primeras letras indican el país y el distrito, mientras que el número y las últimas letras son el nombre cifrado del usuario, explicó Pueyo, quien añadió que "históricamente, este código daba potestad para operar en ciertos campos, pero una ley cambió eso recientemente". Ejemplos de esos códigos serían los utilizados por Pueyo (EA2SK), Gracia (EA2DFT) y Gamero (EA2OK). Otra de las actividades que realiza ARA son las activaciones de puntos como estaciones de tren o edificios históricos. Estas activaciones son como "pequeñas salidas al campo", afirmó Pueyo. Un grupo de radioaficionados se dirigen al punto escogido y, una vez allí, comienzan a comunicarse con puntos anteriormente activados. Estas actividades se realizan "más en verano", ya que requieren tiempo hasta que "se encuentra a alguien al otro lado".
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