
Travesuras
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"Cómo me hice monja". César Aira
MARTÍNEZ CARNICER 01/11/2009
EduardoLa literatura es un ejercicio de travestismo. Una travesura que se nos va de las manos. La simulación elevada a la categoría de seducción, de pose, de fingimiento, de peligrosa atracción. César Aira le pone voz a un niño/niña que se llama como él, que tiene seis años y que nunca se hará mayor, que sucumbe como en los cuentos de hadas. Un garbancito, una caperucita, un "peter pan", diabólico ejemplar de la naturaleza civilizada. Es difícil hallar ese punto crítico en que un personaje es querido por el lector, por lo que tiene de malvado, de perverso. Este niño/niña consigue atraparnos/disgustarnos desde sus caprichos, desde su visión deteriorada de la realidad. La fascinación se da cuando lo que lees ya no sabes si es real o no, y te da igual, sólo deseas que te cuenten más cosas, que te sigan desvelando capas ocultas de la realidad/irrealidad, que te sorprendan más. Como en "Otra vuelta de tuerca" de Henry James, la verdad y la mentira se dan la mano en "Cómo me hice monja". Los hábitos de la monja no los vemos en la novela, en este cuento largo que podría haberse titulado: "Malditos helados", "Laberinto de pupitres", "La maestra que no me quería", "La cárcel de mi padre" o "Confusiones sexuales a los seis años". Como aficionado a la literatura con personajes infantiles, el tono del libro, me trae gratos recuerdos de "Las batallas en el desierto" de José Emilio Pacheco o de "Espera a la primavera", Bandini de John Fante. En la primera página, estalla el conflicto de la obra a partir de un helado rosa. El padre entusiasmado quiere que su hijo pruebe el delicioso sabor de los helados. El hijo/hija rechaza ese sabor desagradable y entramos en un juego de ficción, desconcertante y maravilloso, donde nada es lo que parece, en el que la narratividad de este autor argentino alcanza cuotas de excelencia, de deleite literario. Esta muy recomendable edición en "DeBolsillo" se completa con dos piezas más breves. "La prueba" es una historia de juventud en la que una joven se siente fascinada por dos chicas punk. En "El llanto" un personaje adulto atraviesa por distintas fases de alucinación. Tres historias con atractivo personal, destacando la pulida joya "Cómo me hice monja".
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