Diario del AltoAragón - Imágenes del Día
  
VIERNES
6
DICIEMBRE
 
Establecer Diario del Altoaragon como página de inicio Añadir a favoritos   Buscar    B. Avanzada 

CUADERNOS ALTOARAGONESES
 

La tapia del cementerio

Ofrenda floral realizada en diciembre de 1935 sobre la tumba de Fermín Galán, por responsables del diario catalán de izquierda El Diluvio. En el sepulcro superior, donde hoy sólo figura el nombre del presidente de la Diputación Provincial y concejal repub
12



VÍCTOR PARDO LANCINA
10/04/2011

Vota 
Vota 1 de 5 Vota 2 de 5 Vota 3 de 5 Vota 4 de 5 Vota 5 de 5
 Resultado 
1 de 52 de 53 de 54 de 55 de 5 4 votos


A Carlos Casales (1902-1977), conserje del cementerio, le ordenaron imperativamente que acudiera a su oficina a rescatar toda la documentación posible, los rojos, que atacaban por todos los puntos, se infiltraban también por la carretera de Zaragoza y el carrascal de Pebredo, y estaban a punto de tomar el camposanto. El hombre, acompañado por dos operarios municipales, hizo lo que pudo, y salió con algunos libros de registro y legajos que cargó desordenadamente en un vehículo. "Cuando se marchaban –explica su hijo, también de nombre Carlos– llegaban los primeros milicianos y dispararon sobre el automóvil que enfilaba la carretera de Huesca, dos o tres balas hicieron impacto, pero no hubo heridos". El cementerio municipal fue ocupado hasta finales de marzo de 1938, debiendo realizarse los enterramientos en Las Mártires, como veremos en un próximo artículo.

Esta acción, que tuvo lugar el 31 de agosto de 1936, venía a rematar un mes de incesante actividad trágica en el cementerio, un mes en el que militares, falangistas y piquetes de guardias civiles, habían dejado su huella de balas ensangrentadas en la tapia que cerraba el recinto por el lado oeste, el lugar donde reposaba el capitán Fermín Galán, a su vez, fusilado en diciembre de 1930. En Huesca, en agosto, habían caído 205 republicanos, la mayoría vecinos de la ciudad, pero también otros llegados de localidades próximas como Almudévar o Angüés, detenidos ya el 19 de julio, cuando se presentaron voluntarios ante el Gobierno Civil para defender la legalidad republicana. No podían sospechar que el golpe de Estado se impondría de inmediato a sangre y fuego en la capital altoaragonesa.

"Mi padre, que fue conserje del cementerio durante cuarenta y cinco años, tenía los nervios rotos de todo lo que había visto durante la guerra y también después, ya que en Huesca se fusiló hasta 1945. Tenía que presenciar los fusilamientos y determinar dónde se enterraba a los reos. Muchos de los que llevaban a matar lo conocían y le imploraban ayuda, o le pedían que entregara un mensaje a su mujer o a los padres... A mi padre eso lo rompía por dentro, pero no podía hacer nada, era su trabajo y se limitaba a hacerlo lo mejor que podía".

La mecánica para proceder a las ejecuciones era siempre la misma, incluso en los fusilamientos tras el final de la contienda. El día anterior, o incluso el mismo día, Casales y sus dos ayudantes eran requeridos en el cementerio, y una vez consumado el ceremonial de muerte, los cadáveres se trasladan a las sepulturas, generalmente en la ambulancia 24 de la Cruz Roja, al mando del suboficial Mariano Ballesteros Risco, al que asistían Manuel y Luis Gracia.

LAS FOSAS DEL CUADRO 15

Determinar con alguna precisión en qué lugar del cementerio municipal se encuentran los restos de los fusilados, es una suerte más que aventurada. De acuerdo con los testimonios de Casales transmitidos a su hijo, quien también conoce el camposanto a la perfección, ya que se ha dedicado durante más de cuarenta años al oficio de marmolista especializado en lápidas, buena parte de los restos pueden hallarse en los osarios, sobre todo, los restos de los ajusticiados en agosto. Puede contenerlos, igualmente, un osario clausurado con hormigón en el ámbito acotado como almacén para los operarios municipales, pero también en los cuatro osarios que rematan en piedra a modo de pozo, el rectángulo que fue cementerio civil. Precisamente en este mismo lugar, al pie de la tumba de Fermín Galán, hay un cuadro dividido en espacios correspondientes a inexistentes sepulturas, bajo el que es muy posible que se enterrara a una docena de presos el 15 de octubre de 1938.

Con todo, lo que sí parece un hecho incontrovertible es que los fusilamientos, incluida la enorme matanza del 23 de agosto que acabó con un centenar de personas, se realizaron en la tapia citada –Carlos Casales hijo, recuerda cómo siendo niño acompañaba a su padre al cementerio y arrancaba balas incrustadas en las paredes de piedra arenisca–, y los cadáveres fueron enterrados justo al otro lado, en el antiguo cuadro 15, la superficie que en la actualidad ocupan los dos grupos consecutivos de nichos a los que se accede por las escaleras que comunican este cementerio civil con el resto del complejo funerario. Este espacio se conoce como patio central, y en esta misma tierra también se daba sepultura a los pacientes infecciosos que morían en el hospital.

El conserje del cementerio, que era un hombre respetuoso con las autoridades locales, dispuso un particular enterramiento para los alcaldes Manuel Sender y Mariano Carderera, fusilados el 13 de agosto, junto al concejal y comerciante Mariano Santamaría y el obrero anarquista Miguel Sauras Serveto. También al artista Ramón Acín, por el que sentía un gran afecto, le buscó un enclave preciso, aunque cuando fue trasladado al sepulcro que ocupa ahora junto a sus hijas, no hubo duda en reconocer sus restos ya que unos lapiceros de colores guardados en el bolsillo de su camisa, lo señalaban de modo inequívoco.

"En los fusilamientos masivos, cuando morían personas conocidas, amigos incluso, los colocaba en la sepultura en lugares donde fuera posible localizarlos pronto para trasladarlos a un nicho o a una tumba a requerimiento de la familia". Así ocurrió con el comerciante Adrián Boned Ulled, trasladado al panteón familiar en 1939 desde la sepultura 128 del cuadro 15, de acuerdo con documentos municipales. Igualmente pudieron ser exhumados José Blanch Pujadó, comerciante, el juez de instrucción Juan Llidó Pitarch, Eduardo Batalla González, abogado, el ayudante de Obras Públicas Eduardo Estrada, el vicepresidente de la Diputación y también abogado Antonio del Pueyo Navarro, Jesús Gascón de Gotor, farmacéutico, o el oficial de Hacienda Francisco Puig Capdevila, entre otros abatidos en la aciaga jornada del 23.

EL TIRO DE GRACIA

"Uno de los momentos más horribles –rememora con pesar Carlos Casales– era el del tiro de gracia, cuando a muchos les destrozaban la cabeza del disparo a bocajarro". Aquel día de agosto, el enterrador estaba al borde de sus fuerzas. "Fusilaron durante todo el día, y al llegar las siete de la tarde, hora de final de la jornada para mi padre y los dos ayudantes, Timoteo Larroche y Manolo Marín, mi padre le dijo al que mandaba la fuerza que ellos habían concluido su horario, a lo que éste le respondió que si trataban de abandonar el trabajo los incorporaba a la saca y los ponía en la pared con los demás".

La construcción de nichos en el cuadro 15 a mediados de los años 70, sirvió para remover la tierra y distribuir los restos por los osarios citados. Los parientes que no hubieran reclamado a sus deudos, probablemente ya nunca sabrán en qué lugar de la necrópolis se encuentran. Tampoco lo conocerán los familiares de las sacas de final de agosto, veinte fusilados el día 30 y una treintena al día siguiente. En estos días, el avance republicano sobre la ciudad, impedía ya la utilización del cementerio y no se han hallado documentos que acrediten la inhumación en Las Mártires.

Tras el triunfal 1 de abril, otros 148 ajusticiados en aplicación de las inicuas leyes militares franquistas serán enterrados en profundas zanjas excavadas en los cuadros 1, 2 y 16. Agujeros en los que se apilaban sin caja y superpuestos, cuatro, seis y hasta más condenados.

Los días 13 y 14 de agosto de 1940, en dos largas sepulturas del cuadro 15, quedaron para siempre treinta y cinco personas. ¿Para siempre Las mondas cadavéricas anuales podrían haber esparcido también los huesos de estos hombres y los de todos los que habían seguido el mismo destino tras los juicios sumarísimos, tal como admite Antonio Planas Zurdo, funcionario municipal jubilado y responsable del negociado de cementerios durante varios lustros. El párroco de Las Vilas del Turbón, Enrique Bamell, se interesó en mayo de 1949 por la renovación de la tumba en la que reposaban cinco vecinos de la localidad de Ejea, en el Valle de Lierp, fusilados el 11 de marzo de 1939, obteniendo una inequívoca respuesta: "Se hallan inhumados en la zanja señalada con el número 134 del cuadro nº1, pero sin que pueda precisarse el lugar de cada uno, ya que en la misma fecha y en la misma zanja fueron inhumados el mismo día nueve más, por ello es muy difícil efectuar la renovación". Imposible, en realidad.

El último fusilado en la ciudad, acusado del delito de auxilio a la rebelión, fue el jornalero de Zaidín de 45 años Valero Villanova Pena, que yace en la fosa número 189 del cuadro 2, desde el 23 de enero de 1945. Cayó abatido en compañía de otro jornalero de Binéfar, Joaquín Alzuria y del impresor de Graus Emilio Portella. No tienen lápida, ni indicación de dónde pueda hallarse tal fosa.

La familia del hojalatero y fontanero de Azanuy Antonio Monter, sometido a consejo de guerra y fusilado, colocó una lápida colectiva sobre su sepultura, la número 10 del cuadro 2: "Antonio Monter Rufas, 8-6-1919 †29-8-1941 y otras víctimas de la Guerra Civil". Víctimas cuya memoria y dignidad bien merecen que sus nombres y sus sepulturas no sean borrados de la historia.

Enterrar a los muertos (1)Varios osarios del camposanto municipal pueden contener los restos de los fusilados el 23 de agosto de 1936


Enviar a un amigo Enviar Imprimir Imprimir
 
Enviar a: Facebook Meneame Digg Wikio Del.icio.us Technorati Yahoo Fresqui


Enlace interno 2

Enlace interno 3


Encuesta
¿Es valorada la economía social?
•  Sí.
•  No.
•  Me es indiferente.
•  No sabe, no contesta.

Redes Sociales

Enlace interno 5

Enlace interno 4

Imágenes del día
285 y 286 de 311

Enlace interno 1

X


 
SUSCRIPCION WEB PLUS
SUSCRÍBETE  
COMPRA DE BONOS
COMPRA TUS BONOS
COMPRA 1 DIA POR SMS
Envía DIARIO PAPEL al 25511
Para comprar la edición del día 20 de junio de 2009 envíe DIARIO PAPEL 20/06/2009 al 25511.
Coste del mensaje 1.45€ IVA Incl. Válido para España y todas las operadoras.
Código:  
COMPRA FOTOS EN HD
Envía DIARIO FOTO + código al 25511
Coste del mensaje 1.45€ IVA Incl. Válido para España y todas las operadoras.
Código:  

Política de privacidad y aviso legal
Acesso  WEB PLUS
 
 
Nuevo Usuario
Recordar Contraseña
Bolsa Trafico Sorteos Farmacias Cine Horoscopo Agenda Regístrese pulsando aquí