SOMONTANO - FOTOGRAFÍA
 

Eduardo Fuster descubre uno de los mayores secretos de Rusia

Un barbastrense, primer español que llega al lago Jack London, en Magadán



ÁNGEL HUGUET
26/10/2020


El fotógrafo barbastrense Eduardo Fuster, residente en San Petersburgo, que colabora con agencias internacionales, ha sido el primer español que ha llegado al lago Jack London, situado en Magadán, lugar remoto e inexplorado al otro lado de Rusia, tras un largo viaje de 30 horas entre vehículo, avión, tren, camión y barca, pero reconoce que el esfuerzo ha valido la pena.

Además, formó parte del grupo de Daniel Kordán, uno de los mejores fotógrafos a nivel mundial. En suma, "mereció la pena la experiencia de 15 días en la zona del lago, sin internet, desconectado del mundo y con presencia de osos, aliciente añadido para hacer fotos".

"Después que las restricciones por la pandemia fueron más flexibles para viajar por el interior de Rusia pensé visitar Kamchatka. En principio tenía previsto ir con un amigo con quien organizamos viajes fotográficos en "www.photoworldtours.com". Al final vi que Daniel Kordán, uno de los mejores fotógrafos a nivel internacional, iba a ir a otra región menos conocida, el lago Jack London, y cambié las previsiones iniciales", explica.

La posibilidad de formar parte del grupo le permitió aprender "de uno de los referentes a nivel mundial en la organización de viajes para fotógrafos".

"La zona ofrecía otro tipo de paisaje más montañoso y además disfrutamos de los colores del otoño en la época que fuimos". Hasta llegar al destino, "viajamos con otro amigo durante 4 horas en tren desde San Petersburgo hasta Moscú, allí tomamos un vuelo de 8 horas de duración hasta Magadán, una región que es casi tan grande como España, pero apenas viven más de 150.000 personas. No es un destino turístico importante, pero el avión iba lleno", cuenta.

Un guía local les recibió para viajar con una furgoneta japonesa durante 10 horas. "La mayor parte del tiempo por una carretera en construcción en la que solo hicimos dos paradas en las únicas cafeterías. El resto del trayecto fue entre la naturaleza y pueblos abandonados desde la época soviética. Por la noche llegamos al único pueblo habitado de la zona y al día siguiente partimos hacia el lago. El conductor nos explicó que la zona se deshabitó porque las minas dejaron de ser rentables y solo se ha desarrollado la capital, con acceso al mar", señala.

La aventura siguió al día siguiente, "en un camión de la época soviética hacia el lago, durante 8 horas, con otro guía, cruzamos ríos y nos abrimos paso entre árboles".

"Llegar en coche hasta allí es imposible y me comentaron que era al primer español que llegaba. No sé si será verdad pero el acceso a extranjeros en la región de Magadán estuvo prohibido durante la época soviética", dice.

En el lago, "el guía hinchó la barca para llegar hasta el primer campamento, no tuvimos internet ni comodidades, pero la experiencia de vivir desconectado del mundo y disfrutar de la naturaleza más salvaje valió la pena".

En el transcurso de los 15 días de estancia en el lago "nos movimos con barca por diferentes localizaciones, dormimos en tiendas de campaña cerca de impresionantes lugares para fotografiar".

"A mitad del viaje, disfrutamos mucho por el cambio de color de los árboles y la vegetación en otoño", rememora.

 

UN BARBASTRENSE Y 6 RUSOS

 

A nivel personal, "además de la experiencia del viaje, tener como amigo a uno de los referentes fue todo un reto al lado de seis acompañantes rusos que hablaban algo de inglés conmigo. La mayor parte del tiempo me esforcé en entenderles y ha servido para mejorar mi ruso".

"La presencia de osos por la zona fue un aliciente añadido y aunque en los últimos días los vimos a distancia, no tuvimos suerte de sacarles fotos porque tienen miedo a los humanos", señala.

"He regresado con un buen recuerdo y muchas fotos que espero sean de interés para las agencias. Lo más probable es que, cuando pase la pandemia, organicemos un viaje fotográfico para que otros españoles puedan ver esta zona de Rusia menos conocida", concluye.

 

BIOGRAFÍA

 

Una foto de la iglesia ortodoxa más pequeña del mundo situada cerca de la frontera con Finlandia le ha permitido la posibilidad de estar entre los 35 mejores fotógrafos de España y los 35 mejores de paisajes urbanos con diploma acreditativo del Premio Internacional de Fotografía 35 Awards. Eduardo vive a 3.722 km. de distancia de su familia en Barbastro, 3.585 km. de Campo, localidad natal de su padre Daniel, que fue alcalde, y 3.707 km. de Monzón, de donde es natural su madre Elisa.



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