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EDITORIAL

Julio Luzán y Huesca, en la esencia de los Goya


EL BRILLO de la humildad se ha reflejado en los Goya. Un monstruo viene a verme ha recibido nueve estatuillas y El olivo una. En el resultado final de estas exitosas películas, ha tenido una influencia fundamental, dentro de su discreción, Julio Luzán y su empresa Tecmolde.



Diario del AltoAragón
06/02/2017

El gran triunfador, Juan Antonio Bayona, ha demostrado una confianza que se proyecta en el tiempo en el creativo altoaragonés, que ha dotado, con su ingenio, su tecnología y el esfuerzo propio y de su equipo, de estructura un filme que ha protagonizado el año cinematográfico en España. También El olivo refleja en sus escenas materiales producidos en Loporzano. Para completar el éxtasis altoaragonés, nuestro territorio ha sido escenario de obras como Julieta o La próxima piel, que han conferido a Emma Suárez dos trofeos.

Si es buena noticia la confirmación de la fortaleza de Huesca como destino turístico atractivo para productores y directores, la más edificante es la que pone el foco en Julio Luzán, un oscense paradigmático por muchos motivos, el primero porque eligió, pese a su ascendente asturiano, esta tierra para crecer profesionalmente. Segundo, porque se ha convertido en un embajador inmejorable gracias a un trabajo en el que combina talento, arte, organización y trabajo. Tercero, porque ha elevado el concepto del oficio hasta un nivel en el que las autoridades educativas habrían de mirarse para seguir el ejemplo en la planificación formativa que bien pudiera, si se adecua a las necesidades y previsiones empresariales, convertir esta tierra en referente. Y, cuarto, porque ratifica la idea de Howard Gardner -y de nuestros abuelos- de que la excelencia empresarial exige calidad humana. Y Julio es excelente.