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OBITUARIO

Los imprescindibles, el bien y la bondad

Antonio Viñuales.



JUAN MAINER
08/11/2017

Hay hombres que luchan un día y son buenos; hay otros que luchan un año y son mejores; hay quienes luchan muchos años y son muy buenos; pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.

(atribuido a Bertolt Brecht) E MPIEZA a ser extensa y sobre todo insoportable la lista de amigos y conciudadanos que se van. No hace un año que se fueron María Jesús Buil y Ángel Ramírez y ahora nos conmueve la partida de Antonio Viñuales. Todos ellos eran imprescindibles en el sentido al que apuntan los versos que encabezan estas líneas: los tres trabajaron, disfrutaron y, sobre todo, dejaron que los demás trabajaran y disfrutaran con ellos y en libertad.

Hoy estamos más solos, pero sabemos por ellos que tendremos que seguir bregando en (y con) su ausencia. Antonio era para mí uno de esos seres imprescindibles, precisamente por eso: porque su ausencia, que hoy deploro con rabia y dolor, me aferra a la vida y a la brega. Porque..., absurdo no es vivir y que haya muerte..., absurdo es que la realidad de la muerte, por dura e intempestiva que sea, nos anule la vida en lugar de potenciarla. Es lo que tiene ser un imprescindible..., ¡que hasta su ausencia, nos hace mejores a los demás! Un matiz para terminar, hablando de Antonio y de imprescindibles. El escritor ruso Vasili Grossman en su monumental novela Vida y destino hizo decir a uno de sus personajes en el campo de concentración aquello de "yo no creo en el bien, creo en la bondad (…) Pregunte a Hitler, le diría que incluso este campo se erigió en nombre del bien". Antonio, hombre bueno en el amplio y machadiano sentido del término, posiblemente suscribiría la afirmación. También por eso era imprescindible.