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ALTOARAGÓN - COLABORAN: CAJA RURAL DE ARAGÓN Y DIPUTACIÓN DE HUESCA
Su familia suma seis de los diez vecinos del núcleo de Viacamp, en la comarca de la Ribagorza

Paqui Piqué: "El futuro es complicado porque no hay trabajo para que venga gente"


#CONTRALADESPOBLACIÓN



ELENA PUÉRTOLAS
27/10/2018

HUESCA.- Un trabajo de alguacil para su marido y una vivienda de alquiler municipal hicieron posible el sueño de Paqui Piqué Piquer: volver a su pueblo, Viacamp, en la Ribagorza.

Su hija, de 15 años, la única menor de todo el municipio, tenía entonces uno. Los vecinos de esta localidad se pueden contar con las manos: seis son de su familia y, entre los otros cuatro, hay una pareja de treintañeros que se ha instalado gracias a dos catamaranes que les cedió el Ayuntamiento para ofrecer rutas turísticas por el congosto de Montrebei.

"El futuro de estos pueblos es complicado. Para que venga gente tiene que haber trabajo y es lo que no hay", ha asegurado Paqui Piqué, empleada en el servicio de ayuda a domicilio en la Comarca de la Ribagorza. Antes vivían en un pueblo de Lérida y, cuando nació su hija, se plantearon el cambio pensando en contar con el apoyo de sus padres. Tener trabajo y vivienda es lo fundamental para plantearse el cambio, insiste.

Su hija se ha criado sin niños a su alrededor, con gente mayor, pero "quizá por eso es más responsable y ha madurado más rápido", ha indicado, al tiempo que valora los beneficios de haber crecido con sus abuelos. Laia Acosta vive con sus padres, Paqui y José, y con su abuela paterna Isabel Aleixandre. Además, sus abuelos maternos, Antonio Piqué y María Piquer, también residen en la localidad.

Después de ir al colegio en Benabarre, asiste al instituto en Graus y, ahora, sueña con marchar a poblaciones más grandes. "A estas edades hablan de quién va a ser más o va a llegar más lejos y, a veces, me dice que cuando se vaya no va a volver nunca, pero también sé que lo valora y que cuando sea más mayor lo verá diferente", ha indicado Paqui.

Entiende que en ocasiones se aburre, porque "aquí en verano la población ni se duplica ni se triplica ni nada", de forma que el mes de julio se le hace un poco largo, a pesar de que la transportan a donde sea para que se junte con amigos y gente de su edad. Durante el curso es diferente, porque además de ir al instituto asiste a clases extraescolares.

Paqui, de 50 años, se crió de otra manera porque, aunque el pueblo ya tenía pocos vecinos, eran 10 hermanos. Su padre era cartero y además tenían ovejas y algunas tierras. Ninguno se quedó allí, pero ella ha decidido volver. "No necesito vivir en una población más grande ni estar por las calles, por lo que yo aquí vivo muy bien. Y mi marido es hijo de Barcelona y se fue porque no le gustaba", ha señalado.

"Es una suerte poder trabajar en la Comarca, porque aquí no hay fábricas ni nada y no hay salidas de trabajo", ha asegurado. Con todo, en su ámbito dice que "si tienes ganas de trabajar, puedes", pero también le sirve para darse cuenta del envejecimiento de la población.

"Estoy encantada. Cambio de zona, pero siempre a no más de 30 kilómetros de casa. Este es un servicio muy bueno porque, aunque no cubrimos todas las necesidades, llegamos a lo básico, y mucha gente mayor puede seguir en sus casas. Pero también es muy bueno para quienes podemos trabajar aquí", ha indicado. Su marido, José Acosta, se encarga ahora de la recogida de residuos en una zona.

Ambos tenían trabajo en el pueblo de Lérida en el que residían y ella, dice, estaba en una buena empresa. Sin embargo, la oportunidad de poder vivir y trabajar en Viacamp les hizo volver. Por ello, piensa que si otras personas tuvieran opciones igual también lo harían.

"A veces cuando dicen que van a luchar contra la despoblación me pregunto cómo, porque igual ya es demasiado tarde. ¿Dónde va a haber trabajo Es lo que hay que solucionar, porque sin empleo no vendrá nadie", ha indicado Paqui Piqué desde Viacamp.