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ADIÓS A PRIMERA

La afición del Huesca merece la Primera División


La despedida de la categoría llegó de la manera más cruel



JAVIER GARCÍA ANTÓN
06/05/2019

HUESCA.- En su ingenuidad, uno piensa que las injusticias han de ser resarcidas, y que los tres puntos que nos birló el árbitro en Mestalla retornarían. El fútbol no entiende de justicia. La debacle de ayer (por este domingo) me trajo a la memoria el monólogo de Segismundo: "Quisiera sacar del pecho pedazos de corazón".

La despedida de Primera División, aunque tenemos esa prórroga de consolación en la Sevilla ferial y ante el Leganés para darnos un homenaje final, vino de la manera más cruel que imaginarse pueda.

Así se las gastan los equipos con colmillo cuando huelen la sangre de los débiles tras haber sido sometidos por alguno más fuerte que ellos. Se podía haber pensado que en El Alcoraz el Valencia podía ser pasto del cansancio y de la necesidad de concentrarse en Europa. Pero nada más lejos de la realidad. Nos inflaron a goles-golpes y rápidamente nos empotraron contra la Segunda División.

 

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Un correctivo de estas características suscita muchas inquietudes y algunas preguntas a las que no conviene ni sucumbir ni responder. Las heridas deben cicatrizar, primero porque hay que terminar esta bonita aventura con dignidad, y segundo porque las decisiones amparadas en las vísceras suelen traer consecuencias poco edificantes.

La ventaja de tanta brutalidad en el destino es que otorga la oportunidad de retirarnos al rincón de pensar. Lo tendrá que hacer la directiva, que habrá de definir el modelo para una nueva etapa que ha de atraernos nuevamente hasta LaLiga, donde no le quepa la más mínima duda, amigo lector, que irrumpiremos entre la estupefacción de unos y la envidia de otros.

Tendrá que reflexionar Francisco, primero para combatir la intrascendencia de los dos epílogos, segundo para conversar con la directiva y -en su caso- dibujar su proyecto. Tercero, por supuesto, la ciudad, que deberá escribir su balance del aprovechamiento de esta gran oportunidad. Uno alberga no pocas dudas al respecto.

Quien no ha de ir al confesionario es la afición. Ha sido lo mejor, el gran descubrimiento, una afición de Primera para una Segunda que espera al nuevo Huesca, de cola de león a cabeza de ratón.