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ALTOARAGÓN - COLABORAN: CAJA RURAL DE ARAGÓN Y DIPUTACIÓN DE HUESCA

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#CONTRALADESPOBLACIÓN



BEATRIZ CIRIA DUESO
22/06/2019

HUESCA.- Yo vacilaba a mi madre diciéndole que el abuelo era el burgués del pueblo. No porque fuera rico sino porque era alpargatero y barbero. Regentaba la "barbería Buen Humor", como con mucha retranca la llamaban los vecinos. Mi madre, Felicidad, y su hermano, Pablo, aprendieron los oficios. Felicidad me contó muchas veces, sobre todo en los días de otoño, fríos y soleados, cómo todos los domingos se levantaba muy temprano para ir a los pueblos de alrededor (Campol, Burgasé, Tricás..., donde todavía no he estado) para hacer el corte de pelo y afeitado semanal a los hombres. No lo contaba con el fastidio que habría sentido yo si hubiera tenido que madrugar domingo sí, domingo no y el de en medio.

A pesar de la perspectiva mitificada de un pueblo a medio perder en las montañas del Sobrarbe, mi madre siempre describió Casa Pablo, su casa, donde nació y estuvo hasta que se casó y bajó a Huesca, como pequeña, oscura y fría. Pero era su casa. Cuando era pequeña, entré varias veces en casa Pablo. Cuando era adolescente, se desmoronó y así estuvo hasta hace unos meses. Desde Endesa nos aseguraron que esa casa era de mi familia, aunque no hubiéramos realizado el protocolo de la reversión. Así que le encargamos a Javier Garcés que desescombrara el solar.

Encargamos el proyecto a una arquitecta que se adaptó a los criterios del Plan General de Ordenación Urbana de Fiscal, que a su vez también rigen el plan de reconstrucción que, desde Zaragoza, elaboraron arquitectos de varios gabinetes. Construcciones mayoritariamente de piedra de determinado tamaño, respetar las paredes indicadas... todo contemplado. Y sin embargo, es posible que nos echemos atrás porque delante de la casa de nuestros abuelos había un solar, usado de huerto. Orientada al norte, no sería tan oscura si el solar siguiera como está. Pero, desde Zaragoza, hicieron un cálculo de por dónde podría haber crecido el casco urbano para impedir que se extendieran edificaciones. Por lo que se puede construir una casa delante de la del abuelo con dos alturas. Así que, oscura y sin vistas. Edificar de nuevo para no poder paliar los defectos de los edificios originarios me está empezando a parecer demencial.

Edificar en el Sobrarbe es más caro que en cualquier otra zona del Pirineo; edificar de nuevo una casa es más caro que edificarla totalmente nueva; edificar con unos condicionantes determinados también encarece. Y si no fuera porque nos pueden edificar delante, creería que nos están haciendo reconstruir el Palacio de Versalles.

Beatriz Ciria Dueso es profesora de Filosofía y descendiente de Jánovas