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LA ENTREVISTA

Leticia Garcés: "Dentro de la educación emocional no serían necesarios los castigos"


La pedagoga y coordinadora del proyecto "Padres formados" ofreció este martes una conferencia en la capital altoaragonesa



ALBA ECHEVARRÍA
09/10/2019

HUESCA.- La educación emocional dentro de las familias implica varios elementos como la autorregulación de los propios padres y educadores, el conocimiento de lo que sienten los demás, así como la ausencia del miedo y la comunicación desarrollada desde el respeto.

A todos estos conceptos, se refirió Leticia Garcés, pedagoga y coordinadora del proyecto "Padres formados" en una charla que ofreció este martes en Huesca. Aunque explicó que es necesario desterrar los falsos mitos como la existencia de pautas o técnicas para reconducir el comportamiento de los niños, afirmó que el trabajo educacional se realiza desde "el conocimiento de su aspecto emocional".

A partir de este punto, la experta explicó que muchas veces los padres no son conscientes de cómo su cansancio o estrés influye y dificulta a la hora de ponerse en el lugar de sus hijos. Como ejemplo, se refirió a que a veces se asume como un mal comportamiento el hecho de que a un niño no le apetezca hacer algo. "Si trabajamos el aspecto emocional no implica justificar un mal comportamiento, simplemente resulta todo más fácil". Con ello, se refiere a que al ser consciente de esa realidad, los padres saben utilizar una serie de estrategias para resolver la situación y responder a esa conducta.

Leticia Garcés incidió en que "dentro de la educación emocional no serían necesarios los castigos". En lugar de castigar una "mala conducta", la pedagoga alude al concepto de "consecuencias lógicas". Tal y como detalla, los castigos son la consecuencia negativa que aplica un adulto cuando el niño hace algo que no le gusta desde la rabia que este le ha generado. "Son incoherentes, desmedidos, inmediatos e impulsivos y están fuera de lugar", matizó la pedagoga.

Como contrapartida, dentro de la educación emocional se apuesta por la necesidad de una reflexión y de tiempo para hacer frente a la situación, una vez que las personas implicadas han cambiado de estado de ánimo, "pasando de la rabia a la toma de conciencia, la reflexión y la empatía".

De esta forma, Garcés afirmó que los conflictos dejan de ser conflictos para ser oportunidades. "El adulto no ve el comportamiento como algo que tiene que superar sino como un proceso de aprendizaje". De esta forma, los niños pasan de una heterorregulación (por parte de sus educadores) a una autorregulación (por ellos mismos).

La experta explica que los niños entre 3 y 6 años adquieren hábitos de higiene como lavarse las manos. Sin embargo, incide en que la importancia no es adquirir una rutina, sino enseñarles lo que hay detrás de la misma. "Cuando aprenden a lavarse las manos, tienen que dejar de jugar, de manera que aprenden a enfrentarse a esa frustración", detalla.

Como conclusión, Garcés hizo hincapié en que "la educación emocional es una forma y un estilo de vida" que pasa por el conocimiento de lo que siente cada persona y la propia autorregulación.