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ALTO ARAGÓN - COLABORAN: CAJA RURAL DE ARAGÓN Y DIPUTACIÓN DE HUESCA

Daniel Mur, del piso de vida independiente de Binéfar: "Los jefes nos dicen que nuestro trabajo es importante, y eso es muy gratificante"


#CONTRALADESPOBLACIÓN



ELENA PUÉRTOLAS
09/11/2019

HUESCA.- Lo de la cocina lo tengo superado", asegura Daniel Mur, que a punto de cumplir los 21 años, se muestra plenamente feliz porque se acaba de emancipar y lo tiene "todo: trabajo y vivienda". Es uno de los cinco usuarios de la Asociación Down Huesca que desde el pasado lunes comparte un piso de vida independiente, dentro de un proyecto de la organización que permite el asentamiento en el medio rural.

Daniel juega con ventaja frente a alguno de sus compañeros, Carlos o Pablo, que dejan la casa de sus padres por primera vez. Con ellos van a vivir también Esther y Elena, dos chicas que, como Daniel, ya han tenido experiencias de vida independiente en los cuatro pisos que la asociación tiene en Huesca. Daniel estuvo un año en la capital, por lo que ya sabe lo que es estar lejos de su familia en el día a día, ya que procede de Salas Altas, en el Somontano. En ese tiempo, trabajó en la elaboración de croquetas en el Castillo de San Luis, en el proyecto que desarrolla la asociación con el cocinero oscense Carmelo Bosque, que cuenta con el apoyo de Supermercados Alto Aragón donde se pueden comprar. De ahí que lo de la cocina ya lo tenga superado.

En ese tiempo, los jóvenes aprovechaban para la formación y ahora ya están contratados en empresas. Esther trabaja en el Hotel Ciudad de Binéfar y los otros cuatro en Aviagen, la planta de incubación de huevos más moderna del sur de Europa, que se instaló en San Esteban de Litera.

"Para nosotros es importante tener un sueldo", dice Daniel. Y más ahora, que deberán sufragar los gastos del piso de vida independiente, que normalmente pagan las familias. Y, además, está muy contento con las tareas que desempeña, como preparar cajas para el transporte de los pollos, ya que acostumbran a ser variadas y no siempre participan en la misma parte del proceso. De hecho, Daniel lo conoce a la perfección, desde los días que tienen que estar en la incubadora, los que pasan en las nacedoras y el sexado. "Es un trabajo muy cómodo" resume. Además, y aquí pone el acento, "los jefes nos dicen que nuestro trabajo es importante, y eso es muy gratificante".

"Lo que peor llevo es el tiempo", admite Daniel, para organizarse y salir de casa. Y es que a las 7:15 en punto la preparadora laboral los lleva al trabajo, donde a las 7:30 tienen que pasar por la ducha por, detalla, la "bioseguridad" para, traduce, "no contagiar a los pollitos". "Esto lo llevan a rajatabla", dice, y a la salida lo mismo. Esto del trabajo no le cuesta esfuerzo y en lo que tiene que "mejorar", dice, es en la gestión del tiempo en casa porque "me cuesta". Su jornada empieza a las 8:00 y termina a las 13:30, por lo que a las 14:30 ya están en casa y por la tarde realizan otras actividades.

 

INCLUSIÓN EN LA VIDA SOCIAL

 

Ahora, estos primeros días están aprovechando para organizarse en casa "con la limpieza, las lista de la compra y esas cosas", además de para dar algún paseo y conocer la ciudad. "Ya hemos hecho la inauguración, un día fuimos a cenar fuera todos juntos y otro a tomar algo", indica. Aunque todavía no ha empezado, pronto se incorporará, también con sus compañeros Carlos y Pablo, al Club de Judo de Binéfar, donde irán unas horas a la semana. "Es un deporte que nunca he practicado y que me apetece mucho", dice. Esther hará gimnasia rítmica y Elena otra actividad.

Cuando empezó a trabajar hace un año Daniel, su madre lo llevaba en coche todos los días desde Salas Altas y después una preparadora laboral. Ahora, ya están en su piso y todo se simplifica. Pero llegar hasta aquí no ha sido fácil. Daniel ya empezó a ser independiente en casa con su madre, con quien los domingos se preparaba para la semana, y también aprendió a levantarse solo y no necesitar la ayuda de su madre.

Como cualquier joven de su edad, cuando llega el fin de semana vuelven a casa con sus familias. Ahora, Sandra, la preparadora laboral acude unas horas al día a orientarles, pero el reto es que poco a poco no la necesiten tanto.