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LA ENTREVISTA

Daniel Giménez: "La alternativa a clase de aragonés es irse a casa, compito con la play"


Ganó junto a sus alumnas y alumnos de Bolea el Premio Pedro Lafuente en aragonés en su categoría infantil "Zagals"



ANA ROSA MAZA
22/01/2020

HUESCA. - Daniel Giménez fue galardonado, el pasado 20 de diciembre, junto a sus alumnas y alumnos de Lengua Aragonesa del CEIP Virgen de la Soledad de Bolea con el Premio Pedro Lafuente en aragonés en la categoría infantil Zagals. Se premió el cómic 4 ninos e 4 animals.

Giménez consigue que esos cinco niños en Bolea, cuatro de Lupiñén y una treintena que tiene en Ayerbe decidan quedarse en la escuela aprendiendo Lengua Aragonesa. "La alternativa es irse a casa, compito con la play", por lo que, aunque debe seguir el currículo de aragonés, "tengo que hacerlo atractivo, con muchas canciones, bailes, haciendo un cuento como hoy (por este martes) en Lupiñén", y absolutamente personalizado, "a cada uno según sus gustos", porque lo que funciona en unas clases no lo hace en otras.

Este profesor de Lengua Aragonesa lo puede ser también de Primaria, "como tutor" en cualquier curso de la etapa, de Audición y Lenguaje y de Pedagogía Terapéutica. Pero estando en las cuatro listas, siempre pone el aragonés por delante.

Nacido en Zaragoza y con una familia proveniente del Bajo Aragón, exactamente de Ariño, recuerda el gusto de su padre por el lenguaje: "Siempre ha tenido mucha conciencia lingüística, aunque no hable aragonés, conocía muy bien las palabras de su entorno, aquellas que quedaban en el castellano que venían de antiguo, palabras aragonesas".

Su curiosidad le hizo adentrase en el aprendizaje del aragonés, que califica de precario, "porque aprendes de gente que ha aprendido", y no de gente nativa, "a no ser que te muevas, y cuando eres un crío no tienes posibilidades de ir a las zonas donde se habla, que ahora mismo son Hecho, Ansó, Chistau y la Ribagorza hasta Foz", explica.

Un aprendizaje que le llevó hasta la variedad del ribagorzano, "cuando empecé a tener contacto con la lengua viva; ahí dije, estoy aprendiendo aragonés pero esto es diferente, y tengo que aprender variedades". Su proceso de aprendizaje contrasta con el de su alumnado, al cual Giménez pone muy en valor. "Yo quizás con 8 años no me hubiera quedado a aprender aragonés (...) Tengo una alumna que por quedarse a aragonés pierde el autobús a su pueblo y tiene que esperar a que su madre venga a buscarla y a veces espera sola en la calle", pone como ejemplo.

Por eso reivindica que el aragonés se convierta en proyecto de ciclo de etapa, y que "no dependa de los claustros", como sucede ahora, "que en la zona histórica del aragonés, los colegios tuvieran que impartirlo, optativo para los niños, pero no para el colegio". Reclama además el saber que se puede ser profesor de Lengua Aragonesa. "Cuando estudié Magisterio no lo sabía (...) y de pequeño soñaba con ser alumno de aragonés"; y también, que los padres y madres sepan que pueden pedir que se imparta: "Si ellos lo piden, habrá aragonés, en esta situación, pero habrá".