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LA ENTREVISTA

Ramón Acín: "Viajar enseña, curte y te obliga a pensar en otra dimensión"


El escritor acaba de publicar Un andar que no cesa, en el que recoge sus experiencias en Aragón, Sicilia, Egipto, Países Bajos o Normandía



S. C. O.
16/02/2020

HUESCA.- En Un andar que no cesa (Fórcola), Ramón Acín trata de rememorar a fondo "los apuntes llevados a cabo tanto a lo largo del momento previo de la preparación del viaje, como después, cuando este se realiza", siempre "desde una perspectiva especial".

Así lo asegura el autor (Piedrafita de Jaca, 1952), que hasta el momento ha visitado ampliamente cuatro continentes -solo se le resiste Oceanía-, aunque para este libro se ha centrado en algunos de los destinos que han causado "un especial impacto" en su persona, como Sicilia, Egipto, Países Bajos y Normandía.

"También aparecen zonas bélicas marcadas por la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial, amén de un viaje interior, a través de libros, por la España deshabitada". También sigue "la obra de personajes como Francisco de Goya y su huella artística por Aragón o muestro intimidades personales como el Somontano de Barbastro, que acaba siendo pura literatura al convertirse en relato", dice.

En Un andar que no cesa destaca su descripción del trayecto Biescas-Monrepós, en el que recorrió "el eje de las trincheras" de la zona, una experiencia que "ha actuado como una curación al reflexionar sobre una época, unos desatinos y unas consecuencias".

Además de la despoblación o los conflictos bélicos, Acín también toca otros temas "universales" en el libro, como "la pérdida de la memoria, la falta de humanidad ante el legado del pasado sea cual sea su aspecto, el falso uso del presente en una función partidista, la necesidad de preservar el paisaje humano de los territorios, y la defensa del individuo y su hábitat", especifica.

Una de las cosas que quiere demostrar con la obra es que "uno debe viajar no solo como placer para espulgar el vivir diario, sino para comprender y aprender de cuanto observa y acumula".

Para ello hay que tener los ojos muy abiertos y estar atento, porque realizar esta acción conlleva "observar y entender al prójimo, porque cada espacio, geografía, atmósfera... conforma una forma distinta de existir".

"Viajar enseña, curte y te obliga a pensar en otra dimensión, aparcando de forma momentánea el chauvinismo de lo propio abriéndote a nuevas posibilidades", añade.

Ramón Acín también recomienda "huir de los viajes programados" porque "no ayudan a comprender como deberían", puesto que "solo permiten estar en aquello que es fácil, turístico o visitable".

"Viajar de verdad es hundirse en el magma de cada país, comer y vivir como quienes lo pueblan, aspectos imposibles en los "tours" de las agencias", a las que no pretende denigrar porque, cuando menos, "posibilitan acercamientos a turistas que después podrán ser viajeros de verdad".

El reputado autor Julio Llamazares firma el prólogo de este libro. "Somos como hermanos, porque compartimos vivencias y sentimientos. Por eso, su texto adquiere gran valor. Y se lo agradezco", concluye Ramón Acín.