print
 
RIBAGORZA - TRUFICULTURA

Las jornadas de estudio de la trufa de Graus podrían ser un cita fija bianual


Los 30 participantes en las sesiones celebradas realizan una valoración positiva



ELENA FORTUÑO
17/02/2020

GRAUS.- Las jornadas de estudio sobre "Los retos de la truficultura", desarrolladas en Graus durante el viernes y el sábado pasados, podrían ser el germen de una cita formativa fija de carácter bianual, según avanzó desde el comité organizador Pedro Marco.

La treintena de participantes, venidos de Cuenca, Barcelona, Lérida, Teruel, Zaragoza, Guadalajara, Castellón, Madrid y la propia Ribagorza, hicieron una valoración muy positiva de estas dos intensas jornadas, la del viernes de tipo teórico y la del domingo, de carácter práctico, hasta la clausura a última hora en el Mercado de la Trufa en Fresco de Graus.

En la lonja grausina tuvo lugar "el colofón final", con la degustación de tapas con trufa y vinos. "Todo el mundo ha quedado satisfecho, tanto los que sabían de trufa y truficultura como quienes se iniciaban, les ha servido mucho", comentó Marco, desde la organización promovida por la Asociación Interprofesional para el Desarrollo Agrario (Aida) e Información Técnica Económica Agraria (Itea). "Ha sido la semilla para implantar un curso bianual para que la gente de Graus y de otros lugares lo tenga como referencia para venir a aprender". Marco comentó que esta asociación está muy ligada al Centro de Investigación Agroalimentaria (Cita) de Aragón y la mayoría de los asociados están vinculados a la investigación. "Lo seguiríamos haciendo siempre de la mano de los truficultores de aquí, que la verdad es que han sido de gran ayuda, así como el Ayuntamiento de Graus, la Comarca de la Ribagorza y la Diputación", detalló.

Las ponencias del viernes fueron de muy alto nivel y sirvieron para conocer la trufa desde un punto de vista biológico, desde los primeros años de plantación, cuando está la planta en producción y, por último, aspectos enfocados a la comercialización.

"La trufa es un producto muy perecedero que aguanta muy poquitos días. Y si aguantamos semanas, ganamos mucho para llegar a mercados más lejanos donde la trufa alcanza mayor valor y al truficultor le da más margen. La trufa parece que es un producto caro -comentó- pero luego realmente no lo es tanto, sobre todo para el que lo cultiva. Los márgenes no son tan grandes como podrían parecer al consumidor final", dijo.

En la parte práctica, la del sábado, las jornadas han permitido ver todas las etapas de la truficultura desde el vivero hasta la mesa.

Durante la mañana, se visitó el Centro de Investigación y Experimentación en Truficultura de Graus. "Hemos visto las instalaciones, se ha explicado lo que es la plantación experimental, el vivero, los laboratorios. Por otro lado, han hecho unas prácticas de microscopía e identificación de trufas y micorrizas con microscopio y con lupa y por último, un taller sensorial de aromas, especies y productos trufados para apreciar la calidad sensorial de la trufa en sí", concluyó Marco.