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CONSECUENCIAS DEL COVID-19

Luis Muñoz: "Seguimos trabajando para que cuando esto pase lo tengamos todo preparado"


Aunque los refugios de montaña están cerrados al público, los guardas siguen realizando tareas de mantenimiento y de recogida de datos meteorológicos a puerta cerrada



MARÍA JOSÉ LACASTA
16/03/2020

El refugio de Góriz, situado a 2.200 metros de altura, tenía "bastantes" reservas para el viernes y "lleno" el sábado. Ninguna de esas previsiones se cumplió y este domingo, permanecían de "guardia" y a puerta cerrada en el refugio su guarda titular, Luis Muñoz, la cocinera María Mestre y Alexandra Bozonet, una trabajadora que subió el viernes como refuerzo ante el aluvión de montañeros que se preveía para este fin de semana y que tenía previsto volver a bajar en las próximas horas ante el cierre del refugio.

Aunque ya el viernes se clausuraron todos los refugios de montaña y estaba vigente la recomendación de no salir al monte, y al día siguiente, sábado, el gobierno aprobó el decreto que recoge las medidas por el estado de alarma, dos montañeros subieron el sábado a primera hora a Monte Perdido y de bajada pararon, ya casi cuando estaba anocheciendo, en Góriz, teniendo la intención de vivaquear esa noche y el domingo por la mañana emprender el camino de regreso hasta la Pradera de Ordesa.

Luis Muñoz relató que el sábado por la mañana vio desde el refugio cómo dos montañeros se dirigían hacia Monte Perdido y supone que debieron salir de la Pradera "súper pronto", antes de que a las 9 horas se cerrara el acceso al Parque Nacional de Ordesa. "Aparecieron aquí por la tarde, tocaron a la ventana, me asomé y me dijeron que se habían enterado porque habían pillado cobertura arriba de que habían cerrado el Parque, pero que querían vivaquear y a la mañana siguiente se irían".

Justo el domngo por la mañana, desde el Parque avisaron a Luis de que había un coche aparcado en la Pradera, que posiblemente sería de los dos montañeros que el día anterior habían subido a Monte Perdido.

Aunque Luis, María y Alexandra se han quedado solos y, posiblemente, pasarán semanas en ver asomar a algún montañero por el refugio, Luis confiesa que esta situación -la de estar solos- no le resulta extraña. "Ten en cuenta que aquí en invierno - ahora aún tenemos todo nevado, aclara- es habitual que estemos muchos, muchos días sin ver a nadie, por lo que esta situación no es algo que nos afecte personalmente; estamos acostumbrados". Y es que, parte de la rutina diaria de un guarda de refugio no tiene que ver con la presencia de montañeros. Además de recopilar datos meteorológicos, los trabajos de mantenimiento del refugio son parte esencial de su labor, y es por eso por lo que en los refugios de montaña han quedado guardas a puerta cerrada.

"Quizá por ser marzo y un sábado de buen tiempo, que no haya nadie...", comenta en referencia a la sensación de que no haya montañeros en Góriz, aunque añade que "a veces ha pasado que ha hecho malo, luego llega un fin de semana de buen tiempo y como tampoco se puede acceder bien hemos estado solos". Por ello - asegura- "para nosotros no es extraño".

De momento, Luis asegura que "no nos hemos planteado cerrar el refugio y marcharnos, pensamos que siempre es mejor que estemos uno y mantener el refugio aunque no vaya a venir nadie. Seguimos trabajando para que cuando esto pase lo tengamos todo preparado".