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BALONMANO - CONSECUENCIAS DEL COVID-19

De la retirada en Córcega al confinamiento en Madrid


Lucas Abadía dejó hace un mes el deporte y la crisis le coge en la capital



J. G.
20/03/2020

HUESCA.- El oscense Lucas Abadía ha visto como su retirada del balonmano hace apenas un mes ha enlazado con un periodo de encierro en Madrid, donde estaba pasando unos días que ahora se prolongan.

Abadía tomó recientemente la decisión de dejar el balonmano. Esta temporada estaba jugando en el Ajaccio corso, de la tercera categoría de Francia.

La desmotivación y también los cambios de objetivo del club, que desechó el ascenso como opción por criterios económicos, llevó al jugador a replantearse el futuro y decidió dejar el deporte como medio de vida para regresar a España y buscar trabajo en su oficio, la cocina y la pastelería.

Y es lo que estaba empezando a hacer cuando le cogió en un viaje a Madrid, donde trabaja su novia. Llegaron los cierres de colegios y después, el estado de alarma y el jugador ha decidido permanecer allí y no regresar a Zaragoza, donde están ahora sus padres.

Cuenta Lucas que la presente estaba siendo "una buena temporada" con su nuevo equipo, al que había llegado después de tener varias opciones para elegir, como el Teucro. El equipo marchaba bien colocado para el campeonato en la liga y se metió en octavos de la Copa de Francia, en la que se midió al poderoso PSG. Pero los proyectos de ascenso del club se diluyeron y Abadía señala que también sufrió un bajón después de Navidades, tras estar compartiendo minutos y protagonismo con su compañero en el extremo derecho.

Señala que "la motivación de la temporada era subir" y cuando quedo descartado, el club también abrió las puertas a quien quisiera dejarlo. Reconoce que la motivación no era la misma y que consideró que era momento de dejar el deporte después de muchos años de práctica tanto en la cantera del Barcelona, como en Huesca, en Mora de Rubielos, en Soria, en Lanzarote o ahora en Francia..

Agradece el buen trato que ha recibido por parte de GFCA, su club francés.

Y ahora espera que pase pronto esta crisis del coronavirus para buscar un trabajo como cocinero o en un obrador como pastelero, pues es la formación que tiene, además de la tradición que le viene de la familia. De hecho, ya tenía algunas entrevistas pendientes que quedaron canceladas.

Por delante le quedan días de encierro en una capital de España donde está el mayor foco de contagio y que le obliga a ser absolutamente riguroso con el encierro.