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SOMONTANO - PANDEMIA DEL CORONAVIRUS

José María Cabrero: "Aceptar, rezar, obedecer, reflexionar y tener esperanza" ante el coroanvirus


El sacerdote atiende a 30 localidades hoy sin misa dominical



ÁNGEL HUGUET
22/03/2020

BARBASTRO.- "Aceptar, obedecer, rezar, reflexionar y tener esperanza" son los cinco verbos que conjuga a diario José María Cabrero, cura párroco de Alquézar y 30 localidades entre las comarcas de Somontano y de Sobrarbe, la mayoría son muestra viva de la España vaciada. Vive los contrastes del turismo numeroso en Alquézar y la realidad de Las Bellostas con 5 vecinos, Asque, Eripol y Santa María con una familia en cada pueblo. Al igual que todos, nunca había pasado por esta situación excepcional, que le tiene "retirado" entre la abadía y la colegiata de Santa María por la que pasan 60.000 visitantes y ahora está cerrada al igual que todas las iglesias de la Diócesis de Huesca.

"Es una situación muy rara y dura que aceptamos con obediencia y sentido de responsabilidad. Además, es tiempo de reflexión común con la obligación de ser realistas y creer en la esperanza porque la situación ha venido así. Se me hace muy extraño no celebrar las diez misas del fin de semana ni estar con los feligreses en los pueblos, con las iglesias cerradas, pero hay que ser obedientes", explica desde la abadía donde pasa las horas.

Ha cambiado la vida cotidiana de un cura rural acostumbrado a estar por los pueblos. "En la iglesia de San Miguel, a puerta cerrada, rezo laudes, maitines y digo misa solo, por pura devoción personal". El jueves era su santo, San José, y tenía previsto celebrarlo a solas, "es lo que toca". "El día lo paso entre la abadía, tiempo para ordenar cosas y reflexionar como si fuera un retiro y subo a la colegiata, rezo al Cristo de Lecina, es la primera y la última visita que hago antes de ir a casa. Es una joya artística y ante todo, una referencia de fe cristiana".

El sábado vivió una experiencia inusual, "nunca había tenido un entierro sin misa y con poca gente, los cuatro vecinos que llevaron el ataúd y media docena de personas para acompañar hasta el cementerio. En la historia, así nacieron muchas cofradías desde situaciones de necesidad parecidas. La verdad que fue una sensación muy extraña, más en un pueblo como Alquézar donde la gente es muy social en estos casos".

Desde la declaración de excepcionalidad no ha ido por los pueblos, "no salgo de Alquézar ni tampoco a la calle salvo para subir a la colegiata y entrar en San Miguel, el cura párroco tiene que dar ejemplo como autoridad social, sin excepciones. Se me hace muy extraño no ver a la gente por la calle pero la vida sigue por duras que sean las situaciones. Eso comentamos con el alcalde Mariano mientras tomamos el café matinal".

"Tampoco me imagino una Semana Santa sin oficios -añade- ni la procesión del Viernes Santo porque sería la primera vez en mi vida y tengo más de 70 años. Estos días es cuando más se notan los efectos de la caridad". En clave realista dice, "esta sí que es la España vaciada, con creces, son pueblos con futuro poco alentador, en entredicho, aguantan el tipo, lo sé por experiencia personal, sobre todo en invierno. Aun así hay vida en el planeta".

Por último señala: "Desde la tranquilidad, mejor dicho, la soledad, rezo por la gran labor que hace tanta gente en la lucha por solucionar esta situación que nos toca vivir con respeto y oración. No cabe otra".

El cura Cabrero es una autoridad social muy reconocida entre los vecinos -sean feligreses o no- de la amplia demarcación diocesana donde presta servicios desde hace más de 40 años en la zona que incluye cerca de 30 localidades entre las comarcas de Somontano y Sobrarbe. Al final dice que "el cura siempre estará presente en los pueblos mientras haya gente, en su mayoría con media de edad alta, pero te acogen tan bien que favorecen la labor".